Kumaré – La Historia Verdadera de un Falso Profeta

Hace unos días vi algo en Netflix que me gustó mucho y que me gustaría compartir con ustedes.

kumare

Se trata de Kumaré, un documental que cuenta la historia del director Vikram Gandhi en un intento muy original (y arriesgado) de descubrir qué hay detrás de la inmensa popularidad que tienen los maestros espirituales conocidos como gurús.

Para filmar el documental, el director—de padres indios pero nacido en Nueva Jersey—cambió completamente su aspecto, adaptó costumbres extrañas (como dormir a la intemperie), y hasta modificó su acento, para crear un alter-ego conocido como Sri Kumaré (el maestro Kumaré). Luego, se sacó una filosofía de la manga—acompañada de algunos ritos, parábolas, posiciones de yoga, meditaciones, y cánticos—y se lanzó a Phoenix, Arizona a buscar seguidores.

SPOILER ALERT! Si no quieres enterarte de los detalles, échate el trailer al final sin leer lo que sigue.

Es sumamente interesante lo que ocurre en Arizona. A pesar de lo ridículo de la parafernalia creada alrededor de Kumaré, rápidamente cobra popularidad y la gente comienza a seguirlo. Y digo ridículo no por ser espiritual, sino porque algunas de las cosas que enseña a sus discípulos incluyen, por ejemplo, un ejercicio de yoga en donde tienes que mover tu brazo en círculos como tocando una guitarra eléctrica, o en donde tienes que sacar la lengua como perro; un cantito sin sentido repitiendo ‘Kumaré’ con mucho sentimiento; o la idea de que tienes que visualizar una energía azul dentro de tu cuerpo y proyectarla hacia afuera ¡cual kame-hame-ha!

Pero el maestro va más allá. A uno de sus discípulos lo convence a adorar un altar en donde está una fotografía de Kumaré, de Obama, y ¡de Osama Bin Laden! Luego, Kumaré procede a pintarle un caricatura abstracta de un pene en la frente. Por si esto fuera poco, Kumaré le muestra el dibujito al bienaventurado y éste ni se inmuta. ¿Se imaginan el nivel de enajenación necesario para que no te des cuenta de que estás meditando ante las fotografías de un desconocido, de Obama, y de Osama Bin Laden, ¡con un pene en la frente!?

En fin, así sigue Kumaré presentándose en eventos alrededor de Phoenix en preparación para un retiro espiritual con una docena de discípulos elegidos. Sin embargo, lo que ocurre después es lo que más me llamó la atención: Vikram Gandhi, luego de vivir como Kumaré por un tiempo, comienza a creerse la filosofía que inventó.

Existe una página Web, separada de la página del documental, en donde se aborda el Método Kumaré con detalle:

El Método Kumaré, usualmente llamado Yoga Adarsha o la Yoga del Espejo, es un método de transformación personal que incluye un régimen de asanas, pranayama, kriyas, metafísica, discurso filosófico, y sonido, todo en el contexto de una meditación reflexiva profunda o Adarsha. La palabra sánscrita “Adarsha” ha sido traducido por escolares como “el ideal”, “el espejo”, o incluso “la no visión”. El Método Kumaré es una ruta acelerada a la felicidad, y permite que cada persona sea capaz de encarnar a su propio Adarsha, su imagen ideal.

Fuera de la palabrería, como lo explica el mismo Gandhi en una entrevista con Stephen Colbert, la idea básica es que todos tenemos respuestas a nuestros problemas dentro de nosotros y que no necesitamos de líderes espirituales o religiosos para descubrirlas: “Me llamo Kumaré, soy un gurú, pero sólo soy un reflejo del gurú que llevas dentro”.

Así pues comienza el retiro espiritual. Poco a poco, sin embargo, las burlas y la irreverencia de Gandhi dan paso a un sentimiento de culpabilidad. Toda esta gente genuinamente cree en él. Toda está gente ha confiado en él sus más íntimos problemas. Toda esta gente está ahí, cantando Kumaré con penes en la frente. Una especie de pena ajena mal plan se proyecta en ti como espectador, y no puedes hacer nada más que sentirte cucaracha al ver a los devotos tocando sus guitarras eléctricas imaginarias.

El desenlace del documental se da cuando Kumaré se presenta ante sus seguidores y descubre su verdadera identidad como Vikram Gandhi, un wey x de Nueva Jersey. Uff… se pone bueno. De verdad, les recomiendo mucho verlo.

Los dejo con el trailer:

Y con algunas ligas:

Hekanibru

¿Por qué somos tan crédulos?

Michael Brant Shermer es un escritor e historiador especializado en temas científicos, y fundador de la Skeptics Society que está principalmente dedicada a investigar temas pseudocientíficos y sobrenaturales. Chaneando por TED talks, me encontré al buen Mike en un fascinante video hablando sobre nuestras creencias.

Entre las cosas que me parecieron más interesantes está que nuestra debilidad por la superstición parece deberse en muy buena medida a nuestra capacidad de encontrar (o inventar) patrones. Por ejemplo, se menciona un experimento en donde una paloma es puesta en una caja en donde puede picar varios botones para obtener una recompensa. Tal como lo esperamos, si el científico es consistente con sus recompensas (i.e., siempre que la paloma presiona el botón de la derecha, el científico le da un bocadillo), el animalito pronto descubre el patrón y comienza a repetirlo. Pero por otro lado, si el científico comienza a darle recompensas al azar (sin patrón alguno), ¡la paloma de cualquier manera encuentra patrones y tiende a repetirlos! Esta es la esencia de la superstición.

También se menciona un muy interesante estudio que sugiere que las personas tienden a encontrar más patrones (y a ser más supersticiosas) cuando se encuentran en una situación que no controlan. Así pues, los jugadores de beisbol tienden a ser mucho más supersticiosos cuando les toca batear que cuando les toca jugar en el campo :). Adicionalmente, se ha encontrado que la gente que tiende a creer en lo paranormal o lo sobrenatural, es también más propensa a encontrar patrones en donde no los hay. Inmediatamente saltó a mi mente la clásica escena de un hombre desesperado pidiéndole a Dios por una señal, en cuyo caso se conjuntan ambas cosas: el hombre está en una situación que no controla y además es muy probable que crea en lo sobrenatural.

En fin, es un video que les recomiendo mucho ver (pueden escoger subtítulos). A ver qué les parece :).

Hekanibru

Espiritualidad Militar

Soldado rezando en Let Us Talk

Hace unos días me encontré con un artículo en npr que me llamó la atención.

En él se discute que el ejército de Estados Unidos ha visto un incremento en el índice de suicidios y otros desórdenes relacionados con el estrés entre los soldados desplegados en Iraq y Afganistán. Naturalmente, algunos soldados parecen ser más resistentes y se llevó a cabo un estudio para determinar el por qué.

Una razón, como comenta la Generala de Brigada Rhonda Cornum, es que las personas que tienen una inclinación por la espiritualidad parecen ser más resistentes:

“Investigadores han encontrado que es menos probable que las personas espirituales se suiciden, y que la ‘aptitud espiritual’ tiene un impacto positivo sobre la calidad de vida, la capacidad para hacer frente a la adversidad, y la salud mental”

Este comentario viene después de que, en colaboración con investigadores en psicología, el Ejército Estadounidense aplicara una encuesta para valorar las relaciones familiares de los soldados, así como su bienestar emocional, social, y espiritual.

Dicha encuesta, entre otras cosas, le pide al sujeto que se otorgue una calificación con respecto a oraciones tales como: “Soy una persona espiritual. Creo que de alguna manera mi vida está conectada con toda la humanidad. Frecuentemente encuentro consuelo en mi religión y en mis creencias espirituales” o “En tiempos difíciles medito o rezo”. Después de ser encuestado, el sistema le presenta al sujeto una ‘evaluación’.

Dicha evaluación no fue bien recibida entre varios ateos/agnósticos a quienes se les recomendó trabajar sobre su aptitud espiritual:

“Es posible que no le encuentres propósito y significado a tu vida. Algunas veces te es difícil evaluar qué está pasando contigo y con los demás. Podrías no sentirte conectado con algo más grande que tú. Podrías cuestionar tus creencias, principios, y valores. Mejorar tu aptitud espiritual debe ser una meta importante.”

Además, a los “reprobados” se les sugiere que tomen un curso en línea para aprender sobre diferentes formas de espiritualidad, incluyendo el rezo, la meditación, y el acudir a la iglesia.

El sargento Justin Griffith con base en Fort Bragg, Carolina del Norte, quien se describe a sí mismo como un ‘ateo entrancherado’ (foxhole atheist), es sólo uno de muchos que están bastante molestos con sus evaluaciones ya que se preguntan si el Ejército está sugiriendo que que su ateísmo los hace inadecuados para ser soldados.

Mikey Weinstein—ex-abogado de la fuerza aérea y fundador de la Military Religious Freedom Foundation—opina que el Ejército está promoviendo la religión, lo que está prohibido por la constitución de Estados Unidos. Además, declaró que tiene 220 clientes—algunos ateos, pero la mayoría cristianos—quienes están dispuestos a demandar al Ejército a partir de la próxima semana para eliminar la evaluación de la aptitud espiritual.

Por otro lado, algunos académicos en áreas relevantes, como el profesor Robert Tuttle de la Escuela de Leyes de la George Washington University, opinan que la constitución no está siendo violada:

“Si esto estuviera presionando a la gente a que tuvieran una experiencia religiosa, entonces la situación sería sin lugar a dudas lo que el Señor Weinstein describe. Pero no lo es.”

Tuttle dice que el Ejército simplemente está ofreciendo habilidades para hacer frente a la adversidad y que no está favoreciendo a ninguna religión en particular, o a la religión como tal.

Ahora que tenemos los datos, pensemos.

Lo primero que me hace ruido es lo que la encuesta le presenta como evaluación a los ateos/agnósticos. ¿De dónde chingados sacan que el ser no espiritual te hace más propenso a no encontrarle sentido a tu vida? Por otro lado, ¿qué tiene que ver el nivel espiritual con la consciencia que tienes sobre ti mismo y tu alrededor? Estas son suposiciones serias (y con muchos contraejemplos) que requieren soporte.

Una vez dicho esto, por otro lado creo que no hay nada malo con la clase de preguntas de la encuesta que se refieren a la espiritualidad. El saber que las llamadas ‘personas espirituales’ parecen ser más resistentes al suicidio y demás, es algo valioso; y me pregunto, ¿de qué otra manera podríamos discernir entre una persona espiritual y una atea/agnóstica si no es con esta clase de preguntas?

Finalmente, difiero también con el señor Weinstein; en mi opinión los reprobados en espiritualidad no deberían demandar al Ejército para eliminar la encuesta. Como lo menciono, creo que el hacer esta clase de encuestas es importante. La encuesta encontró una correlación bastante interesante entre ser espiritual y ser más resistente al suicidio y demás desórdenes. Definitivamente creo que se tiene que seguir investigando al respecto. No sé, tal vez dicha correlación pueda explicarse en términos del aspecto social de la religión (i.e., si eres espiritual, tienes una vida social más activa, y por lo tanto una calidad de vida mejor) o tal vez los soldados cristianos en particular no se suicidan por miedo al infierno.

Pero bueno, ¿tú cómo ves? ¿demandarías al Ejército si estuvieras en la posición del ateo entrancherado? :).

Hekanibru

Directo desde Pedazos de Carbono.

Felicidad sintética

Varias veces la gente me ha dicho que me consideran una persona feliz. De hecho, mi co-supervisor (que es también mi amigo) me ha dicho que soy *demasiado* feliz; citándolo:

C’mon damn it! Life’s a bitch, you’re too happy!

Y no es que sea simple, ni que me esté riendo como imbécil todo el tiempo; sino que más bien usualmente estoy de buen humor. Sobra aclarar que aunque ciertamente no padezco de penumbras que me impidan ser feliz, mi vida no está exenta de eventos desafortunados (i.e., shit does happen).

De cualquier manera, no me había puesto a pensar seriamente en por qué suelo estar de buen humor hasta hace poco tiempo, cuando por casualidad vi un video muy interesante de Dan Gilbert sobre felicidad sintética.

Básicamente la idea es que *no* necesitamos obtener lo que queremos para ser felices. Podemos ser igualmente felices sin obtener lo que queremos ya que tenemos la capacidad de ‘manufacturar’ felicidad. Y lo que es más, esta felicidad sintética puede ser tan satisfactoria como la felicidad ‘natural’. Según Gilbert, la felicidad sintética es lo que desarrollamos cuando no obtenemos lo que queremos. Es como un sistema inmunológico psicológico: una serie de procesos cognitivos (la mayor parte de los cuales son subconscientes) que nos ayudan a cambiar nuestra percepción del mundo para sentirnos mejor con una situación determinada. En otras palabras, es la increíblemente eficaz chaqueta mental (“al fin que ni quería”), y varios experimentos sugieren que es más efectiva cuando estamos ‘atrapados’ en una situación que no podemos remediar.

Cuando no tenemos opción solemos adaptar nuestra percepción para llegar a estar felices con lo que nos tocó. Gilbert asevera, por ejemplo, que las personas que han sido encarceladas injustamente, aseguran que al final de cuentas son genuinamente felices. En contraste, cuando tenemos varias opciones en nuestra vida para hacer tal o cual cosa, nuestro sintetizador de felicidad no trabaja bien. Por ejemplo, cuando hay como 20 mil modelos de celulares/cámaras/lentes para escoger, solemos no quedar completamente satisfechos con nuestra decisión (“habré tomado la decisión correcta? No será que el otro modelo hubiera estado mejor?”).

Curiosamente la investigación de Gilbert muestra que en general estamos bastante confundidos con respecto a la felicidad. Estamos convencidos de que entre más opciones tengamos mejor, lo que es simplemente falso. En uno de los experimentos de Gilbert, se diseñó un curso de fotografía en donde los estudiantes pueden conservar uno de sus trabajos al finalizar el curso. Al inicio del mismo, se les preguntó a los participantes cuál de las siguientes alternativas preferían: tener que escoger de manera *definitiva* el trabajo que quieren conservar en la última clase, o tener la opción de cambiar de opinión durante la semana posterior a la última clase. No muy sorprendentemente, dos tercios de los alumnos prefirieron la segunda opción. Sin embargo, en otro experimento, Gilbert demostró con dos grupos de participantes, que aquellos que tuvieron que escoger de manera definitiva quedaron mucho más satisfechos con su decisión, que aquellos que estuvieron preguntándose si habían escogido bien por una semana. Y lo que es aún más sorprendente, la satisfacción del primer grupo y las dudas del segundo no decrecieron después de que se cumplió el plazo para poder cambiar de opinión.

Tal como Gilbert demostró, somos capaces de cambiar nuestra percepción para sentirnos genuinamente felices; sin embargo, nuestro sintetizador de felicidad no funciona cuando dudamos. Y lo que es peor, si dudamos por mucho tiempo antes de escoger (hacer) algo, en lugar de quedar satisfechos con nuestra decisión, nos vamos a quedar preguntándonos si hemos tomado la mejor (será por eso que en muchas ocasiones los matrimonios arreglados realmente resultan en uniones felices?).

Así pues mis queridos educandos, podemos concluir que en términos prácticos el secreto de la felicidad es ser decidido. Cuando haya que tomar una decisión, piénsalo por un tiempo razonable, toma la decisión y olvídate. No te tortures con situaciones hipotéticas que seguramente están sobrestimadas (otro interesante descubrimiento de Gilbert).

Y bueno, como nota final, puedo presentar la interesante correlación que me impulsó a escribir esto: la gente no sólo me considera una persona bastante feliz, sino también una persona bastante decidida :).

Hekanibru