¿Vives tu ateísmo en secreto?

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A mi esposa siempre le han interesado los temas de justicia social. Como abogada, podría hacer una fortuna trabajando para una corporación multinacional; sin embargo, ha decidido dedicar su vida profesional a ayudar a inmigrantes con pocos recursos económicos.

Es verdaderamente admirable la manera tan genuina en que se preocupa por el bienestar de los demás. Siendo honesto, la considero una de las personas más respetuosas, sencillas, compasivas, caritativas, amables, justas, y sinceras que conozco.

Ah, además, es atea.

Pero, ¡cómo? ¡Los ateos no aceptan a Dios! ¡SON EGOÍSTAS, RUÍNES, E INMORALES!

Desafortunadamente esta clase de prejuicios son todavía bastante comunes en Latinoamérica.

Estoy plenamente convencido de que un sinnúmero de personas religiosas cambiarían su forma de pensar acerca de los ateos si tuvieran la oportunidad de conocer a alguien como Cristina.

Irónicamente, aunque existen millones de personas admirables que no creen en Dios, muchas han decidido vivir su ateísmo en secreto por miedo a represalias.

¿Eres una de ellas?

Si tu integridad física no está en riesgo, ¡TE EXHORTO A ROMPER EL SILENCIO Y DECLARAR TU ATEÍSMO! 

Afronta a tus familiares y amigos. Destruye el estereotipo del monstruo ateo inmoral.

¿Decirle a mi mamá que no creo en Dios? ¡Ay no! ¡Se va a preocupar por mí! ¡Va a sufrir mucho!

Sé que no es fácil, créeme, yo pasé por lo mismo hace unos años. Entiendo perfectamente que te preocupes por cómo se pueda tomar la noticia pero, piénsalo, el hecho de que tener un hijo ateo sea causa de preocupación y sufrimiento ¡es precisamente lo que está mal!

Mostrémosle al mundo con nuestro ejemplo que los ateos, como cualquiera, podemos ser personas de bien.

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Una clase dividida

Hace algún tiempo leí sobre un experimento sobre discriminación y racismo muy interesante realizado por Jane Elliott—una ex maestra de primaria reconocida por su labor como educadora, feminista, y activista.

El experimento, popularmente conocido como “el ejercicio ojos azules – ojos cafés”, fue conducido por primera vez por Elliott en abril de 1968, en su clase de primaria en una pequeña comunidad en Iowa. La efectividad y el impacto de éste es tal, que Elliott ganó gran reconocimiento y fama alrededor Estados Unidos como educadora y activista anti racismo. A continuación se los presento.

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Día 1

Elliott comienza su clase preguntándole a los estudiantes sobre la Semana Nacional de la Hermandad, sobre lo que significa y sobre si hay personas en Estados Unidos quienes no son tratados como hermanos. Los niños responden que sí, que los negros y los nativos americanos no son tratados como hermanos. Elliott les propone un experimento para ayudar a los estudiantes a entender lo que significa la discriminación.

La maestra sugiere que durante dos días, la clase (todos ellos blancos) será dividida en dos grupos: los niños de ojos azules y los niños de ojos cafés, y que durante el primer día, la gente de ojos azules es mejor que la gente de ojos cafés. Esto significa que los primeros tienen tiempo de receso extra, pueden tomar agua directamente de la fuente de agua, pueden comer platos extra durante el almuerzo, y pueden jugar en los juegos (resbaladilla, pasamanos, etc.) de la escuela. Los niños de ojos cafés tienen que usar vasos de papel para tomar agua, no pueden jugar con los niños de ojos azules, no pueden usar los juegos de la escuela, y tienen que usar collares para poder ser identificados fácilmente.

Durante el resto del día, tanto dentro como fuera del salón de clase, Elliott se empeña en mencionar lo mucho que los niños de ojos cafés tardan en completar sus actividades, qué tan mal preparados están, cómo nunca toman las cosas seriamente, y el hecho de que son en general mal portados y disruptivos. La maestra alienta a los niños de ojos azules a apoyarla y les da ejemplos de estas supuestas deficiencias de conducta.

Una de las cosas más sorprendentes es qué tan rápida y fácilmente los niños de ojos azules toman el rol de abusadores (bullies), delatores, e intolerantes. Un niño sugiere que Elliott debería mantener un metro cerca para poder mantener a los mal portados niños de ojos cafés bajo control. Algunos niños de ojos azules comienzan a llamar ‘ojos-cafés’ a sus contrapartes, de una manera que es comparada explícitamente por uno de los niños al uso que se le da a la palabra nigger para con los afroamericanos en Estados Unidos.

Día 2

Al siguiente día es el turno de los niños de ojos cafés de ser mejores que los niños de ojos azules. Todos los privilegios que se les dieron a los niños de ojos azules el día anterior son ahora dados a los niños de ojos cafés. A pesar de haber sido el blanco de discriminación sólo por el color de sus ojos, o tal vez por esta razón, los niños de ojos cafés toman la posición de intolerantes y atormentadores fácilmente y de buena gana. Un niño de ojos azules describe su experiencia durante el segundo día como ser un perro amarrado.

Al final del día, Elliott explícitamente conduce a los estudiantes a la moraleja del experimento al preguntarles si es que, basados en el color de los ojos o de la piel, deberían decidir si alguien es bueno o malo, o si esas cosas hacen que una persona sea buena o mala. Todos los niños dicen que no.

*

Luego de varios experimentos similares, Elliott descubrió algo sumamente importante: los niños que son privilegiados por el color de sus ojos (ya sean azules o cafés) tienen mejor desempeño académico que los niños que son discriminados.

El programa Frontline de la PBS realizó un documental sobre el experimento de Jane Elliott, llamado ‘Una clase dividida‘. En él se hace una reunión de alumnos 14 años después de haber sido parte del experimento y se discute el impacto que haber sido parte de aquella experiencia tuvo en sus vidas. Es verdaderamente increíble lo efectivo de la lección de Elliott. De verdad se los recomiendo mucho. Aquí lo pueden ver en línea (en inglés).

Encontré también un extracto del documental (en español) en donde se muestra el experimento:

Definitivamente me haré cargo de enseñar esta valiosa e importantísima lección a mis hijos algún día.

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Kevin Rudd on Marriage Equality

Vídeo

“If you think homosexuality is an unnatural condition, then frankly I cannot agree with you based on any element of the science. And therefore, if a person’s sexuality is are they are made, then you have to ask the second question: should therefore their loving relationships be legally recognized? And the conclusion I’ve reached is that they should.”

Rudd’s position used to be the opposite; however, as he says so himself, after “many many months and years of reflection” he changed his mind.

Kudos, Mr Rudd.

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¿Sin Dios todo está permitido?

Es común encontrar cristianos que creen que Dios es necesario para que podamos ser buenos. En otras palabras, piensan que sin Dios no podríamos distinguir entre lo bueno y lo malo y que, por lo tanto, cualquier comportamiento, por inmoral que fuese, sería permisible.

Desde hace mucho tiempo he rechazado esta conclusión; no necesito del Eutifrón de Platón para concluir categóricamente que tenemos la capacidad de ser buenos sin necesidad de ninguna deidad. Sin embargo, hasta hace muy poco no me había dado cuenta de que, si seguimos algunos de los preceptos más básicos profesados por la Iglesia Católica, tenemos que concluir que, en realidad, todo está permitido si asumimos que Dios existe.

El razonamiento es bastante simple. Si el Dios de los cristianos existe, entonces, tal y como me lo enseñaron claramente las monjas en la escuela, no sólo tenemos que adorarlo y estar eternamente agradecidos con Él por habernos creado, sino también debemos obedecerlo absolutamente ya que Él, en su eterna sabiduría, justicia, y bondad, tiene un plan perfectamente adecuado para cada uno de nosotros. Así pues, de acuerdo a lo que me enseñaron, tenemos que si Dios te ordenara hacer algo, estarías moralmente obligado a obedecer independientemente de lo que Dios te pidiera (cf. la teoría del mandamiento divino).

¿Lo ves? Contrario a lo que muchos piensan, mientras que sin Dios no nos queda más que decidir qué está bien y qué está mal por nuestra propia cuenta; si asumimos que Dios existe, entonces verdaderamente todo está permitido y nuestro concepto de moralidad desaparece.

Alguien podría tratar de argumentar que seguir ciegamente la voluntad de Dios nunca podría llevarte a cometer actos que consideraríamos inmorales, pero sólo tenemos que hojear el Antiguo Testamento para ver que desgraciadamente no es así.

Como lo dijo Richard Dawkins:

“El Dios del Antiguo Testamento es probablemente el personaje más odioso que jamás ha aparecido en una obra ficticia: celoso y orgulloso de ello; un mezquino, injusto, y enfermizamente obsesionado; un vengativo y sanguinario depurador étnico; un misógino, homofóbico, racista, infanticida, genocida, filicida, pernicioso, megalómano, sadomasoquista, y caprichosamente malévolo abusador.”

'El Sacrificio de Isaac' de Caravaggio

‘El Sacrificio de Isaac’ de Caravaggio

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Carta abierta a David Cameron y al COI por Stephen Fry

El pasado 7 de agosto, Stephen Fry publicó en su blog una carta abierta dirigida al Primer Ministro del Reino Unido y al Comité Olímpico Internacional con respecto a la Olimpiada de Invierno a realizarse en Sochi y las recientes leyes anti-gay rusas.

Los dejo aquí con mi burda traducción; la carta original la pueden leer aquí.

Estimados Primer Ministro, M Rogge, Lord Coe, y miembros del Comité Olímpico Internacional,

Escribo en la sincera esperanza de que todos los que tienen un amor por el deporte y el espíritu olímpico tendrán en cuenta la mancha de los cinco anillos que se produjo cuando los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 se llevaron a cabo bajo la protección exultante de un tirano quien había pasado una ley, dos años antes, una propuesta que permitió la persecución especial de una minoría cuyo único delito fue el accidente de su nacimiento. En su caso, prohibió a los Judíos asumir cargos académicos o públicos, se aseguró que la policía se hiciera de la vista gorda ante las palizas, los robos y las humillaciones que sufrían, quemó y prohibió los libros escritos por ellos. Afirmó que ellos “contaminaban” la pureza y la tradición de lo que es ser alemán, que eran una amenaza para el Estado, para los niños, y para el futuro del Reich. Les culpó al mismo tiempo por los delitos mutuamente excluyentes del comunismo y del control de los capitales y los bancos internacionales. Los acusó de haber arruinado la cultura con su liberalismo y su diferencia. El movimiento olímpico en ese momento puso precisamente ninguna atención a este mal y procedió con la famosa Olimpiada de Berlín, lo que le proporcionó un escenario a un alegre Führer y sólo aumentó su estatus en el país y en el extranjero. Eso le dio confianza. Todos los historiadores concuerdan. Lo que hizo con esa confianza todos lo sabemos.

Putin está repitiendo de manera siniestra este demente crimen, sólo que esta vez en contra de la comunidad LGBT rusa. Palizas, asesinatos, y humillaciones son ignorados por la policía. Cualquier defensa a o discusión controlada sobre la homosexualidad está en contra de la ley. Cualquier declaración, por ejemplo, de que Tchaikovsky fue gay y que su arte y su vida reflejan esta sexualidad y que son una inspiración para otros artistas homosexuales sería punible con pena de prisión. Simplemente no es suficiente decir que los atletas olímpicos gay podrían o no estar seguros en la villa olímpica. El COI absolutamente debe tomar una postura firme en nombre de la humanidad compartida que se supone que representa contra la ley barbárica y fascista que Putin ha impulsado a través de la Duma. No olvidemos que los acontecimientos olímpicos solían no sólo ser de carácter atlético, sino que solían incluir competencias culturales. Démonos cuenta de que en realidad, el deporte es cultural. No existe en una burbuja fuera del ámbito social o político. La idea de que el deporte y la política no deben mezclarse es peor que falsa, peor que estúpida. Es perniciosa y deliberadamente incorrecta. Todo el mundo sabe que la política se interconecta con todo dado que “política” no es más que la palabra griega para “que ver con la gente.”

Una prohibición absoluta de los Juegos Olímpicos de Invierno de Rusia en Sochi en 2014 es simplemente esencial. Ténganlos en Utah, en Lillyhammer, en donde les plazca. A toda costa Putin no debe ser percibido como si contara con la aprobación del mundo civilizado.

Él está haciendo chivos expiatorios de los homosexuales, al igual que hizo Hitler de los Judíos. No se le puede permitir salirse con la suya. Yo sé de qué hablo. He visitado Rusia, me presenté ante el diputado que introdujo la primera de estas leyes, en su ciudad de San Petersburgo. Le miré a la cara y, en cámara, traté de razonar con él, contrarrestarle, hacerle entender lo que estaba haciendo. Todo lo que vi reflejado en mí fue lo que Hannah Arendt llamó, tan memorablemente, “la banalidad del mal.” Un hombre estúpido, pero como tantos tiranos, uno con un instinto de cómo explotar a un pueblo descontento a través del uso de chivos expiatorios. Putin puede no ser tan lerdo o tan estúpido como el diputado Milonov pero sus instintos son los mismos. Él puede afirmar que los “valores” de Rusia no son los “valores” del Occidente, pero esto está absolutamente en contra con la filosofía de Pedro el Grande, y en contra de las esperanzas de millones de rusos, aquellos que no están en las garras de esa mezcla tóxica de vandalismo de cabezas rapadas e intolerancia religiosa, los que están agonizando por el retroceso de la democracia y la formación de una nueva autocracia en su madre patria que tanto ha sufrido (y cuya música, literatura, y teatro, por cierto adoro apasionadamente).

Soy gay. Soy Judío. Mi madre perdió más de una docena de sus familiares en el antisemitismo de Hitler. Cada vez que en Rusia (y es constante) un adolescente gay se ve forzado a suicidarse, una lesbiana es violada para ‘corregirla’, hombres y mujeres gays son golpeados a muerte por rufianes neonazis mientras que la policía rusa no hace nada, el mundo se ve disminuido y yo, por mi parte, lloro al ver que la historia se repite.

“Todo lo que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”, así escribió Edmund Burke. ¿Van a ser ustedes, los hombres y mujeres del COI, aquellas personas ‘buenas’ que permiten que el mal triunfe?

Los Juegos Olímpicos de verano de 2012 fueron uno de los acontecimientos más gloriosos de mi vida y la vida de mi país. Si los Juegos Olímpicos de Invierno se llevaran a cabo en Rusia, se mancharía el movimiento para siempre, y se borraría todo rastro de esa gloria. Los cinco anillos acabarían finalmente por siempre desprestigiados, mancillados, y arruinados ante los ojos del mundo civilizado.

Les ruego que resistan las presiones del pragmatismo, del dinero, de la cobardía aceitosa de los diplomáticos y que actúen con decisión y orgullo en nombre de la humanidad en todo el mundo, tal y como su movimiento los compromete a hacer. Agiten su bandera olímpica con orgullo, así como nosotros los hombres y mujeres homosexuales agitamos nuestra bandera del arcoíris con orgullo. Sean lo suficientemente valientes como para cumplir con los juramentos y los protocolos de su movimiento, los cuales les recuerdo textualmente a continuación.

Regla 4. Cooperen con las organizaciones y autoridades públicas o privadas competentes en la tarea de poner el deporte al servicio de la humanidad y por lo tanto para promover la paz.

Regla 6. Actúen en contra de cualquier forma de discriminación que afecte al Movimiento Olímpico.

Regla 15. Alienten y apoyen las iniciativas que mezclen el deporte con la cultura y la educación.

En especial me dirijo a usted, señor Primer Ministro, un hombre por quien siento el mayor de los respetos. Como el líder de un partido al que por casi toda mi vida me he opuesto e instintivamente he rechazado, usted mostró un compromiso decidido, apasionado, y honesto con los derechos de la comunidad LGBT y ayudó a impulsar el matrimonio homosexual a través de las dos cámaras del Parlamento ante una vehemente oposición de muchos de su propio lado. Por ese hecho siempre lo admiraré a pesar de otras diferencias que pudiéramos tener. Al fin y al cabo creo que usted sabe cuando algo está bien o está mal. Por favor, actúe sobre es instinto ahora.

Suyo en desesperada esperanza para la humanidad,

Stephen Fry

Sobra decir que concuerdo con Fry. Lo que está pasando en Rusia es una aberración y el mundo no puede, con su silencio, aceptarlo; el COI está obligado moralmente, en el espíritu de lo que las Olimpiadas representan, a suspender los Juegos Olímpicos de Sochi.

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