Astrofísico opina que la película ‘Gravedad’ está plagada de errores

¿Ya vieron la nueva película de Alfonso Cuarón, Gravedad? Si no, se las recomiendo; está bastante entretenida. Por otro lado, también les recomiendo que mejor no sigan leyendo puesto que este post contiene varios spoilers.

Resulta que el jocoso astrofísico Neil DeGrasse Tyson ya la vio y tuiteó algunas de sus opiniones al respecto:

“Misterios de #Gravedad: ¿Por qué Bullock, una médica, le está dando servicio al telescopio espacial Hubble?”

“Misterios de #Gravedad: ¿Cómo es que el Hubble (350 millas arriba), la Estación Espacial Internacional (230 millas arriba), y una estación china están todas a la vista una de la otra?”

“Misterios de #Gravedad: Cuando Clooney suelta la cuerda que lo une a Bullock, los dos se separan. En gravedad cero, el jalar la cuerda los acercaría.”

“Misterios de #Gravedad: ¿Por qué nos impresiona una película sobre gravedad cero 45 años después de ‘2001: Odisea del Espacio’?”

“Misterios de #Gravedad: ¿Por qué el cabello de Bullock, en un convincente escenario de gravedad cero, no flota libremente sobre su cabeza?”

“Misterios de #Gravedad: Casi todos los satélites orbitan la tierra de oeste a este, sin embargo la nube de escombros orbita de este a oeste.”

“Misterios de #Gravedad: La comunicación satelital se interrumpió 230 millas arriba, pero las comunicaciones satelitales orbitan 100 veces más alto.”

“Misterios de #Gravedad: El astronauta Clooney le informa a la médica Bullock qué pasa clínicamente durante la depravación de oxígeno.”

La verdad es que luego de leer estos tuits, Tyson, que usualmente me cae súper bien, se me hizo un tanto pedante. De hecho, seguramente por lo aparentemente negativo de sus opiniones, estos tuits le han dado la vuelta al mundo. Sin embargo, el propio Tyson escribió una nota aclaratoria en Facebook, en donde explica mejor su opinión:

Nadie quedó más sorprendido que yo sobre la atención que los medios le dieron a mi ráfaga de tuits publicados el pasado domingo, sobre algún aspecto de la película ‘Gravedad’ de Bullock y Clooney. Cientos de referencias aparecieron en blogs y fuentes de noticias, incluyendo las series de televisión Inside Edition, The Today Show, y el noticiero de Brian Williams de la NBC.

Lo que poca gente reconoce es que los expertos en la ciencia no se ponen a criticar ‘Lluvia de Hamburguesas’, ‘El Hombre de Acero’, ‘Transformers’, o ‘Los Vengadores’. Estas películas no ofrecen la premisa de retratar la realidad. Imagínense lo absurdo de mi crítica de ‘El Rey León’: “Los leones no hablan. Y si hablaran, no lo harían en inglés. Y Simba simplemente se habría comido a Pumba al principio de la película.”

Lo contrario también es cierto. Si una película presenta un poquito de ciencia cuando no hay ninguna otra premisa de precisión científica, soy el primero en notarlo. En ‘Chicken Little’, por ejemplo, lo de los azulejos hexagonales en el cielo, cada uno reflejando lo que se encuentra por debajo de ellos, estuvo genial. También lo son las puertas de ‘Monsters, Inc.’; según lo que se muestra, son agujeros de gusano funcionales a través del tejido del espacio-tiempo. En ‘Bichos’, la tensión superficial del agua, lo que hace que se haga bolita en pequeñas cantidades, se refleja correctamente en el bar, y con el telescopio improvisado del bichito.

El “ganarse” el derecho a ser criticado a un nivel científico es, de hecho, un gran cumplido. Así que cuando vi uno de los titulares proclamar, basado en mi docena de tuits, “Astrofísico opina que la película ‘Gravedad’ está plagada de errores”, llegué a lamentar no haber tuiteado primero las cientos de cosas que la película presentó bien:

  1. El tiempo orbital de 90 minutos para los objetos en esa altitud.
  2. Las nubes de escombros producidas por la desintegración de satélites, lo que inquietantemente evoca la tragedia del Columbia.
  3. El carácter tranquilo y cero estrés de Clooney (conozco a docenas de astronautas así).
  4. Las impresionantes imágenes desde la órbita de la transición del día a la noche.
  5. Las auroras boreales visibles en la distancia sobre las regiones polares.
  6. Lo delgado de la atmósfera en relación al tamaño de la Tierra.
  7. La conservación persistente del momento angular y lineal.
  8. El cielo estrellado, aunque un poco exagerado, capturó la gama y el balance de un cielo real de noche.
  9. La velocidad de la nube de escombros, si en realidad fuera a estrellarse a velocidad orbital.
  10. La transición del silencio al sonido entre una bolsa de aire presurizado y una sin aire.
  11. Lo increíblemente bien presentado de las lágrimas de Bullock, dejando sus ojos flotando a la deriva.

Así que seguiré haciendo observaciones científicas sobre el cine—no como una expresión de desagrado o disgusto sino como una celebración del hecho que los artistas están intentando adherirse a todas las fuerzas de la naturaleza que nos rodea.

Ah, así pues sí. Dales con todo, Tyson :).

Hekanibru

El Gran Diseño

Hace poco me aventé el nuevo libro de Hawking y Leonard Mlodinow: The Grand Design.

El libro aborda preguntas filosóficas antiquísimas, tales como: ¿por qué existe algo en lugar de nada? ¿por qué existimos? ¿por qué cierto conjunto de leyes gobiernan el universo y no otro? entre otras. En este sentido me gustó mucho ya que construye puentes entre la física y la filosofía.

En el primer capítulo, Hawking y Mlodinow describen de manera muy accesible y elegante la historia del progreso científico desde los griegos hasta la cosmología moderna. En particular, se hace hincapié en una observación que supuestamente hicieron primero los Jonios: que la naturaleza puede ser explicada por leyes (en lugar de por los caprichos de los dioses), lo que podría ser considerado como el inicio de la ciencia moderna.

El primer capítulo se presenta más o menos libre de embrollos y de manera progresista. Cuando llegamos al siglo 20, sin embargo, empieza el merequetengue. Por un lado se presenta la mecánica cuántica—que trata de explicar el comportamiento de las cosas a nivel atómico y sub-atómico—y por otro lado tenemos la teoría de la relatividad especial—que es nuestra mejor explicación de cómo se mueven los cuerpos a escalas de tamaño mayores. El problema es que mientras las teorías funcionan (más o menos) bien en sus respectivas escalas, éstas no son compatibles—si tratamos de aplicarlas cambiando las escalas, los resultados no tienen sentido.

Varios científicos de la talla de Einstein y Feynman han dedicado toda su vida al desarrollo de una teoría que unifique la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad especial—que pueda ser aplicada para predecir eventos a cualquier escala. Desafortunadamente, como Hawking y Mlodinow explican, la evidencia parece indicar que la idea de tener una sola teoría es demasiado ambiciosa; más bien, sugieren que tener una serie de teorías compatibles que expliquen las cosas a distintas escalas es más realista. Es así como introducen la llamada Teoría-M, como un conjunto de teorías diferentes pero “entrelazadas”, en el sentido de que en donde las teorías se traslapan sus predicciones coinciden.

La Teoría-M aún no está finalizada, aún faltan detalles por afinar. Sin embargo, entre las particularidades de la teoría, encontramos que se ha tenido que aumentar el número de dimensiones, de las tradicionales tres (largo, ancho, y alto) ¡a once! (la idea es que las dimensiones que no vemos están “dobladas”, tal como el ancho y el alto “desaparecen”, dejando solamente el largo, al ver un alambre a lo lejos). Sin embargo, la cosa que quizá ha causado más revuelo tiene que ver con la noción del Multiverso: la Teoría-M predice que no existe un sólo universo, sino que hay una infinidad de universos distintos; y aún más, de manera controversial, predice que estos universos surgen de manera aleatoria sin necesidad de causa alguna.

Como podrán imaginarse, esta última predicción no fue bien recibida por un sinnúmero de teístas alrededor del mundo, ya que confronta de manera directa con el argumento de la causa primera en favor de la existencia de Dios popularizado por Santo Tomás de Aquino. Creamos o no creamos en Dios, las consecuencias de estas predicciones son profundas. De todos los posibles universos, algunos deben tener las leyes naturales que permitan la vida; de esta manera, todas las preguntas sobre el origen de la vida pueden ser contestadas simplemente reconociendo el gran número de posibles universos.

Aunque el libro está plagado de chistes malísimos (e.g., “se ha observado que otros líquidos se comportan de manera similar, con excepción quizá del vino si has tomado demasiado” :Ñ), creo que en general vale la pena echarle un ojo.

Ahí luego nos cuentan qué opinan :).

Hekanibru

Directo desde Pedazos de Carbono.