¿Eres feliz?

Una de mis poesías favoritas termina con el verso:

Los objetivos son muchos,
tantos como hombres hay;
pero uno que es de todos
se llama felicidad.

Ciertamente, si me preguntaran en este momento cuál es mi mayor meta en la vida, seguramente diría ‘ser feliz’. La felicidad es algo a lo que todos aspiramos aunque, curiosamente, no se ha estudiado científicamente hasta muy recientemente.

Hace unos días vi un documental, llamado ‘Happy’, que explora de manera general el tema de la felicidad. En él, se discute la pregunta de los 64 millones: ‘¿Qué hace feliz a la gente?‘.

La película fue originalmente inspirada por un artículo publicado en el New York Times intitulado “Una nueva métrica de bienestar desde un pequeño reino feliz“, en donde Estados Unidos es catalogado en el lugar 23 en la lista de las naciones más felices del mundo. Con países mucho más pobres por encima, “Happy” argumenta que, una vez que tus necesidades básicas han sido cubiertas, los factores económicos tienen muy poco que ver con la felicidad. Usando un balance entre investigación científica e historias reales, los cineastas exploran algunas de las raíces no materiales de la felicidad, y en el proceso, muestran que, aunque no existe una fórmula predeterminada para ser feliz, todo mundo puede llegar a serlo.

Desafortunadamente, dadas las limitantes de tiempo, el documental me pareció un tanto superficial; sin embargo, toca temas muy interesantes de los cuales espero hablar aquí en el futuro. Uno de las cosas que más me llamó la atención es el fenómeno social japonés conocido como “Karōshi” (muerte por exceso de trabajo).

De acuerdo con el documental, existe una fuerte correlación entre la salud de un individuo y su felicidad. En Japón, catalogado como el país menos feliz del mundo industrializado, el Karōshi está siendo listado como la causa legal de muerte con una frecuencia alarmante. Por otro lado, en la isla japonesa de Okinawa vive un número desproporcionado de gente mayor de 100 años. Interesante, ¿no creen?

De verdad, les recomiendo mucho que le echen un ojo. Los dejo con el trailer.

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La Búsqueda de la Felicidad

La felicidad es, para mí, una categoría bastante conformista; no entra dentro del contexto. Existe una seria desviación ideológica en el comienzo de una famosa proclamación de independencia [la de Estados Unidos], “la búsqueda de la felicidad”. Hay un punto en el área del psicoanálisis que establece que la gente realmente no quiere ni desea la felicidad, y yo creo que es bueno que sea así.

Por ejemplo, hablemos seriamente por un minuto, cuando estás en medio de un esfuerzo creativo, en esa maravillosa fiebre “Dios mío, parece que estoy por encontrar algo”, la felicidad no entra en ella, estás listo para sufrir. Alguna veces los científicos—leí la historia de la física cuántica o antes de la radiación—están incluso listos para aceptar la posibilidad de que van a morir debido a la radiación y demás. La felicidad es para mí una categoría inmoral.

Además, en realidad, nosotros no queremos lo que pensamos que queremos. La clásica historia que me gusta, el escenario chauvinista tradicional: estoy casado y la relación con mi esposa no es muy buena, así que tengo una amante, y todos los días sueño “Dios mío, si mi esposa desapareciera—no soy un asesino pero digamos que me deja—se abriría una vida nueva para mí y mi amante.” ¿Sabes lo que cualquier psicoanalista te diría que usualmente ocurre? Que si por alguna razón, la esposa se fuera, también perderías a la amante. Piensas “esto es todo lo que quiero”, pero cuando lo tienes en frente, resulta que es una situación mucha más compleja en donde lo que realmente quieres no es vivir con tu amante, sino mantenerla distante como un objeto de deseo sobre el que puedas soñar.

Y esto no es sólo una situación exagerada. Creo que así es como las cosas funcionan. realmente no queremos lo que pensamos que deseamos.

Slavoj Žižek es un filósofo esloveno y crítico cultural que ha hecho importantes contribuciones a la teoría política, la teoría del cine y el psicoanálisis teórico.

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Felicidad sintética

Varias veces la gente me ha dicho que me consideran una persona feliz. De hecho, mi co-supervisor (que es también mi amigo) me ha dicho que soy *demasiado* feliz; citándolo:

C’mon damn it! Life’s a bitch, you’re too happy!

Y no es que sea simple, ni que me esté riendo como imbécil todo el tiempo; sino que más bien usualmente estoy de buen humor. Sobra aclarar que aunque ciertamente no padezco de penumbras que me impidan ser feliz, mi vida no está exenta de eventos desafortunados (i.e., shit does happen).

De cualquier manera, no me había puesto a pensar seriamente en por qué suelo estar de buen humor hasta hace poco tiempo, cuando por casualidad vi un video muy interesante de Dan Gilbert sobre felicidad sintética.

Básicamente la idea es que *no* necesitamos obtener lo que queremos para ser felices. Podemos ser igualmente felices sin obtener lo que queremos ya que tenemos la capacidad de ‘manufacturar’ felicidad. Y lo que es más, esta felicidad sintética puede ser tan satisfactoria como la felicidad ‘natural’. Según Gilbert, la felicidad sintética es lo que desarrollamos cuando no obtenemos lo que queremos. Es como un sistema inmunológico psicológico: una serie de procesos cognitivos (la mayor parte de los cuales son subconscientes) que nos ayudan a cambiar nuestra percepción del mundo para sentirnos mejor con una situación determinada. En otras palabras, es la increíblemente eficaz chaqueta mental (“al fin que ni quería”), y varios experimentos sugieren que es más efectiva cuando estamos ‘atrapados’ en una situación que no podemos remediar.

Cuando no tenemos opción solemos adaptar nuestra percepción para llegar a estar felices con lo que nos tocó. Gilbert asevera, por ejemplo, que las personas que han sido encarceladas injustamente, aseguran que al final de cuentas son genuinamente felices. En contraste, cuando tenemos varias opciones en nuestra vida para hacer tal o cual cosa, nuestro sintetizador de felicidad no trabaja bien. Por ejemplo, cuando hay como 20 mil modelos de celulares/cámaras/lentes para escoger, solemos no quedar completamente satisfechos con nuestra decisión (“habré tomado la decisión correcta? No será que el otro modelo hubiera estado mejor?”).

Curiosamente la investigación de Gilbert muestra que en general estamos bastante confundidos con respecto a la felicidad. Estamos convencidos de que entre más opciones tengamos mejor, lo que es simplemente falso. En uno de los experimentos de Gilbert, se diseñó un curso de fotografía en donde los estudiantes pueden conservar uno de sus trabajos al finalizar el curso. Al inicio del mismo, se les preguntó a los participantes cuál de las siguientes alternativas preferían: tener que escoger de manera *definitiva* el trabajo que quieren conservar en la última clase, o tener la opción de cambiar de opinión durante la semana posterior a la última clase. No muy sorprendentemente, dos tercios de los alumnos prefirieron la segunda opción. Sin embargo, en otro experimento, Gilbert demostró con dos grupos de participantes, que aquellos que tuvieron que escoger de manera definitiva quedaron mucho más satisfechos con su decisión, que aquellos que estuvieron preguntándose si habían escogido bien por una semana. Y lo que es aún más sorprendente, la satisfacción del primer grupo y las dudas del segundo no decrecieron después de que se cumplió el plazo para poder cambiar de opinión.

Tal como Gilbert demostró, somos capaces de cambiar nuestra percepción para sentirnos genuinamente felices; sin embargo, nuestro sintetizador de felicidad no funciona cuando dudamos. Y lo que es peor, si dudamos por mucho tiempo antes de escoger (hacer) algo, en lugar de quedar satisfechos con nuestra decisión, nos vamos a quedar preguntándonos si hemos tomado la mejor (será por eso que en muchas ocasiones los matrimonios arreglados realmente resultan en uniones felices?).

Así pues mis queridos educandos, podemos concluir que en términos prácticos el secreto de la felicidad es ser decidido. Cuando haya que tomar una decisión, piénsalo por un tiempo razonable, toma la decisión y olvídate. No te tortures con situaciones hipotéticas que seguramente están sobrestimadas (otro interesante descubrimiento de Gilbert).

Y bueno, como nota final, puedo presentar la interesante correlación que me impulsó a escribir esto: la gente no sólo me considera una persona bastante feliz, sino también una persona bastante decidida :).

Hekanibru