Climate Change according to David Mitchell

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“Así que ni hablar, hagamos el reciclado aunque sea de mala gana, no usemos tantos aviones, y firmemos cualquiera que sea la siguiente versión del tratado de Copenhague, y no porque nada de esto sea divertido o cool o emocionante o una ‘oportunidad’, sino porque tenemos que hacerlo.

La actitud alternativa no es más convincente que cuando tu mamá decía ‘¡Por qué no se echan unas carreritas para ver quien termina de arreglar su cuarto primero?’ No caímos por eso entonces y no caeremos por eso ahora. Pero de todas maneras tenemos que hacerlo porque efectivamente ES nuestro cuarto/planeta, SÍ lo tenemos hecho un relajo/llenamos la atmósfera de CO2, y si no hacemos nada no habrá postre/Maldivas.”

No hay más.

Hekanibru

Una verdad incómoda sobre el vegetarianismo

Ya he tocado el tema de la (in)moralidad de comer carne; sin embargo, independientemente del aspecto moral, existe evidencia que sugiere que, además, la producción de carne es bastante costosa en términos ecológicos.

Por mencionar sólo algunos problemas: el ganado necesita grandes cantidades de grano para comer, lo que lleva a la deforestación y al consumo de grandes cantidades de agua. Por otro lado, los gases producidos por el ganado son gases invernadero que han sido relacionados con el calentamiento global. Finalmente, el inadecuado tratamiento de los deshechos animales puede llevar a la contaminación de mantos acuíferos.

El impacto ecológico se acentúa dado que la demanda por carne crece año con año. A pesar de que el consumo de carne en los países desarrollados sigue siendo mayor que en el resto del mundo, en los países en vías de desarrollo la demanda se ha disparado con el crecimiento de la clase media.

Consumo de carne (kg/per capita/por año) (Fuente: FAO)

Consumo de carne (kg/per capita/por año) (Fuente: FAO)

Para muchas personas, esta situación por sí sola es suficiente para decidir dejar de comer carne. Pero, ¿es acaso el vegetarianismo menos dañino en términos ecológicos?

Resulta ser que no necesariamente.

Hace unas semanas, un amigo trajo a mi atención un muy interesante artículo que explica que en algunos casos y a pesar del impacto ecológico de la producción de carne, una dieta vegetariana puede ser más dañina para el ambiente que una dieta más tradicional.

El mencionado artículo cita un estudio de la Universidad de Cranfield en Inglaterra, financiado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, que encontró que el consumo de un número significativo de productos sustitutos de la carne en el Reino Unido—tales como la soya, los garbanzos, y las lentejas—es más dañino para el medio ambiente porque dichos productos son importados. El estudio concluye diciendo “Dejar de consumir carne de res y leche por productos sustitutos podría incrementar el área de tierra cultivable necesaria en el extranjero para abastecer al Reino Unido.” Los resultados muestran que la magnitud del área de tierra cultivable necesaria (junto con la destrucción de bosques asociada), sobrepasa las desventajas ecológicas de la producción de res y cordero en el Reino Unido.

Donal Murphy-Bokern, uno de los autores del estudio comentó: “Para algunas personas, el tofu y otros sustitutos de la carne, simbolizan respeto por el medio ambiente, pero no son necesariamente el ejemplo de mérito que la gente piensa.” Esto no quiere decir, por cierto, que no exista una dieta vegetariana ecológicamente responsable; como también comenta Murphy-Bokern: “El simplemente comer más pan, pasta, y papas, en lugar de carne es menos dañino para el ambiente.”

Lo que podemos aprender de todo esto es que si es que tenemos al ambiente en mente, el dejar de comer carne no es necesariamente la mejor opción. Hay que hacer la tarea e investigar el origen de nuestra nueva dieta. Comprar un paquete de tofu importado podría ser mucho peor para el planeta que comprar unos bisteces en la carnicería local.

Hekanibru

Fuentes: [1], [2], [3].