El Loco de las Polillas

La historia narrada en este post está basada en hechos reales.1

Lo que pasó en mi pueblo no es una historia fácil de contar. Me rehuso a creer que Dios pudo haber creado algo tan espantoso; sin duda, esto tuvo que haber sido la obra de Satanás.

El gobierno por supuesto no admite nada. La gente que ahora vive en el pueblo dice que siempre ha vivido ahí, que no saben nada del asunto. Pero yo sé que son impostores, puesto que de los habitantes originales, sólo quedo yo.

Todo empezó con José Luis, el hijo del carnicero. José Luis era un muchacho normal. Yo, como doctor del pueblo, lo veía muy poco, era un muchacho muy sano.

Los primeros en notar algo extraño fueron sus familiares. Por alguna razón que nadie terminaba de entender, José Luis adquirió una repentina fascinación por las alturas: en los días anteriores a su desaparición, continuamente se le encontraba en el techo del granero, en el campanario de la iglesia, o subido en un árbol. Además, por si fuera poco, cada día se le veía más callado, más perdido, más lento. Era como si de pronto entrara en una especie de trance, que se hacía más y más severo.

Luego de dos semanas finalmente lo encontraron. Estaba en estado de descomposición, desnudo, y famélico; en su cara una expresión de angustia y dolor. Increíblemente, lo más sorprendente del caso no fue el hecho de que estaba amarrado a la punta del campanario, sino que una especie de crisálida enorme parecía salirle espantosamente de la parte posterior del cráneo.

José Luis fue la primera víctima. Le siguieron muchas, muchísimas, más.

Los muertos empezaron a aparecer por decenas. Sus horribles siluetas podían verse por todos lados: en las copas de los árboles, en los techos de las casas, en los balcones; siempre en lugares altos. El pueblo olía a muerte y miedo.

La gente temerosa sin saber qué hacer se tornó al aislamiento voluntario. Familias enteras se encerraban en sus propiedades sólo para luego ser encontradas pudriéndose en el ático; todos con la horripilante abominación saliéndoles de la boca, de los ojos, o de la cabeza.

Después de unas semanas llegaron los soldados.

Los recibimos con muchísimo gusto. El gusto, sin embargo, nos duró hasta que empezaron a matar gente. Decían que estaban “infectados”. Cualquiera que encontraban en un lugar alto, podía darse por muerto.

Al puñado que quedamos nos encerraron en el hospital. Por varios días sólo escuchamos disparos. El miedo y la incertidumbre era tanto, que de no haber sido por mi esposa y nuestra hija, gustoso habría salido a encontrar la muerte.

Los soldados hablaban de polillas gigantes—de casi un metro de ala a ala—peludas, y oscuras. Se les veía asustados, incluso tal vez más que nosotros. Decían que las creaturas ponían sus huevos en los pastureros, que los animales en las granjas se convertían en portadores al comerlos, y que luego los parásitos pasaban a la gente a través de la carne infectada alojándose en el cerebro. Lo demás ya lo sabíamos: la víctima encontraba un lugar alto y apartado para morir. Aparentemente las malditas pupas temen ser enterradas vivas junto con sus víctimas.

Luego de unos días encontré con horror a mi esposa y a mi niña trepadas de las lámparas, completamente confundidas. No estaban solas, las acompañaban algunas personas. Gracias al cielo reaccionaron antes del cambio de guardia en aquella ocasión.

Nadie pudo explicarme su comportamiento; aparentemente no recordaban nada. Como médico hice lo que pude por ayudarles con los pocos medicamentos que dejaron los soldados, pero nada parecía funcionar. En las noches la situación empeoraba. ¡Se ponían como locos por treparse de nueva cuenta a las lámparas! Me era verdaderamente imposible contenerlos a todos, incluso mi hija era difícil de inmovilizar.

Una madrugada el sonido ensordecedor de los disparos me despertó abruptamente.

¡Los soldados le estaban disparando a las lámparas!

Con una angustia inconmensurable volteé para constatar que mi esposa y mi hija no estaban en sus bolsas de dormir; alguien tuvo que haberles ayudado a desamarrarse.

Corrí, grité, las busqué esquivando balas. El sonido de las armas, los gritos de la gente, el olor de la sangre… Después de la masacre quedé sólo yo abrazando a mi esposa y a nuestra hija.

Las polillas se llevaron a mi familia. Destruyeron mi vida.

¿Que cómo estoy aquí?

Después de un sinnúmero de pruebas médicas me soltaron. Buscaban una especie de proteína que produjera inmunidad. Era inútil. Me cansé de repetirles que no he comido carne por años, pero no estuvieron satisfechos hasta después de varios meses de observación.

Conozco la expresión de tu cara.

Sé que nadie me cree. Sé que piensan que estoy loco.

No los culpo. Cuando José Luis me contó de la polilla gigante que encontró en su bodega, yo tampoco le creí.

Hekanibru

1 Les presento al Cordyceps, el hongo parasítico:

El fantasma en la máquina

Era tarde. El frío de la madrugada se hacía sentir en la parcialmente iluminada habitación. Decenas de libros cuidadosamente ordenados estaban dispuestos en varios libreros, en lo que parecía ser una pequeña biblioteca. El silencio era casi total, tan sólo perturbado por el ocasional sonido proveniente de un teclado de computadora.

‘Ya está’ – exclamó Melian con un suspiro de satisfacción.

Melian acostumbraba desvelarse trabajando, sin embargo, inmediatamente después de percatarse de la hora, el cansancio finalmente la venció.

Recargándose cómodamente en su sillón, sin poder suprimir del todo la satisfacción que sentía, Melian quedó sumergida en un trance profundo, en un mundo entre lo real y lo imaginario, en la frontera de la consciencia. En un viaje sereno y relajante, se le fueron presentando recuerdos gratos acompañados de un sin número de caras familiares y amigables. Por ahí aparecía el día de su graduación: toda su familia contenta, orgullosa… Su primera vez: las mariposas en el estómago, los nervios… De repente el día de su boda: lágrimas de emoción, la alegría de toda su familia, su querido esposo, ahora fallecido, sonriendo… Después, el nacimiento de sus dos hijos, ahora ya todos unos profesionistas, uno ya casado y con una niñita propia; la carita tierna de la bebé aparecía entre nubes de pensamientos y recuerdos… ‘Recordar es vivir’ – pensó, y con una sonrisa en el rostro se quedó profundamente dormida.

‘¡Ring! ¡Ring!,’ sonó el teléfono despertando a Melian abruptamente.

‘¿Bueno?’ – murmuró, no pudiendo evitar bostezar.
‘Disculpe que la moleste doctora, la están esperando’
‘¿Eh? ¿Quién? ¿Para qué? ¿Quién habla?’ contestó ya en un tono más molesto.
‘Soy su asistente doctora, hoy es la junta con la mesa directiva para la presentación del nuevo proyecto’

Melian se quedó callada por unos instantes. Por alguna razón todo esto no le decía nada: ‘¿Proyecto? ¿Qué proyecto? ¿De qué me habla este tipo?’ – pensó, cuando de repente, en una súbita oleada de recuerdos, llegó a su mente la información requerida.

‘¿Se encuentra bien doctora?’
‘Ahh, este, sí Pablo, estoy bien, tuve un emmm contratiempo, estoy en camino, diles por favor que llego en 5 minutos’

Ni siquiera colgó el teléfono, salió corriendo. Afortunadamente estaba, aunque un poco despeinada, vestida y lista para salir.

A pesar del contratiempo, todo salió bien. Muy bien de hecho. La junta directiva aprobó el proyecto, lo que significaba más que nada un abultado presupuesto para futura investigación.

‘No puedo creer que se haya quedado dormida otra vez’ – le murmuró Pablo al teléfono, sin percatarse de la presencia de Melian.
‘Puedes decirle a quien sea con quien estés hablando que no me quedé dormida Pablo, como dije en la junta, tuve una emergencia familiar’ – dándole especial énfasis a la oración para que les quedara claro a todas las demás personas de la oficina.
‘Sí doctora, perdón’ – balbuceó Pablo nerviosamente colgando inmediatamente.
‘Que sea la última vez’

Melian estaba molesta. Ya en su oficina, por un momento se perdió en sus pensamientos. Ciertamente no debió haberse quedado dormida, pero no fue por floja o irresponsable, ‘¡Estuve trabajando hasta las 4 de la mañana!’ – pensó – ‘Además, ¿cómo que OTRA vez? ¿qué quiso decir Pablo con eso? Si bien recuerdo esta es la primera vez que -‘

‘Doctora, la buscan en la línea 1’
‘Este… sí, gracias Pablo’

No había tiempo para pensar en tonterías. Había muchas cosas por hacer y el día aún no terminaba.

*

Melian estaba en un parque. Era una agradable y calurosa tarde, enfrente de ella varios niños reían y correteaban, con sus alertas padres al pendiente de ellos en todo momento. Por unos instantes Melian no supo qué estaba haciendo en el pequeño parque al lado de su casa, pero luego notó que estaba sosteniendo un par de artículos. Sin terminar de leerlos, regresó a su casa a hacerse algo de comer.

Justo había terminado de comer cuando Arturo, su hijo mayor, llegó a hacerle una visita, que a Melian le pareció de lo más imprevista.

‘Hola mamá, ¿cómo estás?’
‘Ah mira, por fin te acuerdas de mí’ – dijo Melian en un tono de reclamo.
‘¿De qué hablas? hablamos por teléfono en la mañana. Bueno, no importa, no tengo tiempo de entretenerme mucho, Adriana me está esperando en el coche. ¿En dónde está Carolina? Supongo que después de jugar toda la tarde en el parque con su abuela se quedó dormida, ¿no?’

‘Arturo, hijo, ¿de qué me hablas? No he visto a mi nieta desde su fiesta de cumpleaños, no me hagas esas bromas que me asustas’ – Melian se quedó callada por un momento preguntándose si realmente Arturo hablaba en serio.

Arturo se quedó pasmado y súbitamente le recorrió un escalofrío por la espalda. ‘¿En dónde está mi hija mamá?’ – dijo con un tono de preocupación y enojo mientras comenzaba a revisar la casa a toda prisa. Melian lo siguió corriendo alrededor de la casa.

‘¡No está aquí te digo! Estuve en el parque leyendo esta tarde pero ¿Caro? ¿escuela? Arturo ¿qué pasa?’

‘¡¿Cómo que qué pasa?! ¡Te diré lo que pasa! ¡Esta mañana te encargué a Caro! ¡Quedamos que pasarías por ella a la escuela y luego la llevarías al parque! – gritó Arturo con desesperación – ‘¡El parque!’ – y sin otra palabra salió corriendo por la puerta trasera de la casa que conducía directamente al pequeño parque, dejando a Melian en una confusión total.

Arturo no regresó a la casa de Melian. Después de encontrar a la pequeña Caro divertiéndose en la resbaladilla, se fue directo a encontrarse con su esposa, evitando en la medida de lo posible hablar del incidente. ‘Me duele la cabeza, eso es todo’ – le dijo, no dando mayores explicaciones de su apariencia agitada.

Melian intentó comunicarse con Arturo toda la tarde. Tuvo que haber sido un malentendido, tenía que haber una explicación. Después de varios intentos fallidos, decidió que lo mejor sería visitarlo después.

Al día siguiente Melian se despertó bastante agitada. Como suele pasar con los sueños en general, todo era muy confuso. ‘¿Un parque? ¿Caro perdida? ¡Qué horrible!’ – pensó. ‘Cálmate Melian’ – se dijo a sí misma en voz alta, ‘fue sólo una pesadilla’ y se levantó a toda prisa, otra vez se le había hecho tarde.

*

‘Estoy preocupado por mi mamá’ – comenzó Arturo, dirigiéndose a su hermano menor.

Ambos hermanos estaban alistándose en el vestidor del club de squash al que cada domingo asistían sin falta.

‘¿De qué hablas? ¿Por ella? ¿La mujer más sana, exitosa e independiente del mundo? ¡Por favor!’ – contestó Javier, en un tono sarcástico.
‘Sabes a qué me refiero’ – replicó fríamente Arturo.
‘Ya vas a empezar’ – murmuró Javier – ‘No sé cuántas veces te he dicho que no tienes nada de qué preocuparte. Es normal que a la gente de su edad se les comiencen a olvidar pequeños detalles’
‘¿PEQUEÑOS detalles? ¡Javier por Dios! ¡Mi hija estuvo sola toda la tarde en el parque! ¡Simplemente a mi mamá se le olvidó que se la había encargado! Hubieras visto la cara de completa extrañeza cuando le pregunté por Carolina’
‘Bueno pero-‘
‘Pero nada. Creo que es tiempo de llevarla a ver a un médico’
‘Arturo, estamos hablando de mi mamá, ¿recuerdas? Bien sabes lo mucho que le cuesta aceptar sus debilidades. Creo que no ha ido al hospital desde que nací’

Arturo se quedó perdido en su preocupación por unos instantes.

‘Bueno pues, ¿quieres jugar o me tienes miedo?’ – dijo finalmente Javier hábilmente para romper la tensión.

*

Era sábado en la tarde. Hacía más de un mes desde el incidente del parque. Melian y sus hijos se encontraban en la sala de la casa. El día, soleado y tibio, contrastaba con las caras de seriedad de Arturo y Javier, que le daban un tono de solemnidad a la plática que estaba a punto de comenzar.

‘Bueno, ¿de qué se trata todo esto?’
‘Mamá’ – comenzó Arturo – ‘Javier y yo hemos estado pensando que sería buena idea que vieras a un médico’ – Javier inmediatamente bajó la cabeza, mientras Melian se levantaba de su asiento en otro se sus arranques clásicos de enojo.
‘¿Ah sí? ¡¿Y para qué?!’ – contestó molesta Melian – ‘Yo me siento muy bien, gracias a Dios’
‘No es eso mamá’ – dijo tímidamente Javier, sin levantar la mirada.
‘A ver Arturo’ – dijo Melian ignorando a Javier – ‘si esto es por el incidente de Caro, no sé cuántas veces te he dicho que lo siento. ¡¿Qué más puedo hacer?! Dime ¿qué más quieres?’
‘Hemos platicado con Pablo y con otras personas de tu oficina’ – comentó Arturo en un tono sereno manteniendo la calma. ‘Están muy preocupados por ti…’

Arturo comenzó a recontar los muchos otros incidentes que habían ocurrido en el último mes. Había de todo, desde pequeñas cosas como olvidar que el café que había pedido ya estaba sobre su escritorio, hasta olvidar asistir a algunos seminarios y juntas. Lo más preocupante es que cada semana parecían incrementarse.

¿Por qué no recordaba ninguno de aquellos incidentes? ¿Acaso era posible que todo esto fuera cierto? No quería creerlo, sin embargo, el tono de Arturo y el silencio de Javier, le decían que todo aquello era verdad. La actitud de incredulidad de Melian fue paulatinamente cambiando hacia una actitud preocupada, incluso temerosa.

‘Pero entonces’ – dijo Melian en un sollozo rompiendo una pausa de silencio sepulcral – ‘¿Qué me está pasando hijos? ¿Será grave?’
‘Lo más seguro es que no sea nada’ – dijo Javier acercándose a su mamá – ‘no te preocupes’
‘Javier tiene razón mamá, de cualquier manera es importante acudir al médico cuanto antes’

Melian sólo asintió con la cabeza y, limpiándose las lágrimas de las mejillas, recibió el abrazo de apoyo de sus hijos.

*

La sala de espera del hospital lucía tan simple y lúgubre como siempre. Hacía varias horas desde que Melian había sido sometida a un estudio de resonancia magnética. Finalmente, después de una larga espera, uno de los doctores se dirigía a Arturo y Javier que escuchaban atentamente sintiendo una sensación de vértigo.

‘Muchachos, su mamá padece de una enfermedad bastante peculiar. Se asemeja mucho al síndrome de Alzheimer, sin embargo, a pesar de que muestra una pérdida progresiva de la memoria, sus demás procesos mentales, como el razonamiento y el lenguaje, parecen no estar afectados en lo absoluto’
‘¿Se va a poner bien doctor? ¿Ya le recetó algo?’ – preguntó temeroso Arturo.
‘Siento decirles que el padecimiento es incurable y además bastante agresivo’
‘¿Qué quiere decir con eso? ¡¿Mi mamá se va a morir?!’ – Javier no pudo evitar alzar la voz.
‘No, su vida no corre peligro, podría decirse que llegará a un estado de amnesia permanente, ya que sólo su memoria de largo plazo se está viendo afectada. La memoria de corto plazo está bien. Su mamá podrá recordar lo que está haciendo, incluso lo que hizo hace algunas horas. Podrá mantener conversaciones cortas, pero no podrá recordar nada de su pasado. Pronto dejará de acordarse de por qué está aquí, de dónde vive, de su trabajo -‘
‘De su familia’ – dijo casi para sí mismo Arturo.
‘Lo siento de verdad, no hay nada que podamos hacer. El pronóstico más favorable es de 3 meses hasta que su memoria de largo plazo quede completamente inaccesible’

Después de escuchar los consejos del doctor al respecto, los hermanos decidieron que lo mejor sería que Melian se enterara cuanto antes.

‘¡Pero si yo me siento bien!’ – fue la primera reacción de Melian al escuchar el diagnóstico del doctor – ‘¿Tres meses para perder la memoria? No lo puedo creer. Esto no puede estar pasando’
‘Mamá, escucha al doctor’ – dijo Arturo tratando de calmar a su mamá.
‘¡No quiero escuchar nada! ¿Qué hay de mi trabajo? ¡Aún tengo mucho por hacer! El proyecto acaba de comenzar. Debe haber algo que se pueda hacer. Mi seguro lo cubrirá todo’
‘El dinero no sirve de nada señora, lo siento’
‘¡Arturo, Javier, vámonos!’

El trayecto a casa fue completamente silencioso. Ni Arturo ni Javier se atrevían a decir un palabra, conocían a su mamá, necesitaba tiempo para digerir la noticia.

*

Poco después, Melian finalmente aceptó ser internada para mantenerse en observación. A los pocos días, mientras reposaba tranquilamente en su habitación, después de haber despedido a sus hijos, un pensamiento siniestro surgió en la mente de Melian.

‘¿Cuánto tiempo voy a seguir engañándome? Sé muy bien que esto es grave, es ridículo que siga pensando que en un tiempo más me pondré bien’

Al principio Melian hizo lo que pudo por ignorarlo, pero era peor, ya que cuando regresaba, lo hacía con más fuerza. Los únicos momentos de verdadera paz eran cuando sus hijos estaban con ella, comentando trivialidades, viendo una película, discutiendo tonterías.

De cualquier manera, a lo largo de los días, un sentimiento de miedo e impotencia comenzó a apoderarse de ella:

‘¿Qué va a pasar conmigo? Tengo miedo. ¿Acaso esto será todo?

‘Sé que mi vida no está en peligro, pero cuando ya ni siquiera sea capaz de recordar mi nombre, ¿seguiré existiendo?

‘¿Qué significa exis-‘

‘Sus hijos ya están aquí señora’ – comentó alegremente una enfermera – y Melian, una vez más, olvidó momentáneamente sus preocupaciones.

*

Melian estaba sola en un lugar extraño.

Estaba flotando.

A lo lejos, en el horizonte y flotando también, se encontraba una enorme esfera de cristal, que contenía a su vez lo que parecían ser millones de pequeñas esferas doradas.

Melian, llena de curiosidad, se acercó.

De repente y sin saber cómo fue que pasó, se encontró ella misma dentro de la gran esfera nadando en un mar dorado.

Cada pequeña esfera le parecía extrañamente familiar. Era como si al tocarlas algún recuerdo viniera a su mente. Por un momento Melian se perdió en sus recuerdos reviviendo cientos y cientos de experiencias que coloreaban su mente con un sinnúmero de emociones.

Tal parecía que nada podría interrumpir este momento cuando súbitamente el mundo se sacudió. Algo andaba mal. Todo comenzó a girar en un torbellino.

¡Algo había golpeado la esfera de cristal!

Con horror Melian se percató de que cientos de sus recuerdos caían al vacío por la gran abertura que provocó el impacto. Un sentimiento espantoso de miedo, coraje e impotencia inundó a Melian. No se podía hacer nada, su mente se estaba vaciando.

Haciendo un gran esfuerzo logró asegurar dos pequeñas esferas. La imagen de dos bebés aparecían en su mente mientras caía al vacío perdiéndose en la oscuridad.

‘¡Señora! ¡Señora! ¿Se encuentra bien?’

‘¡Mis hijos! ¡No! ¡Son lo único que me queda, mis niños!’

‘¡Despierte! ¡Es sólo una pesadilla, cálmese!’

Melian finalmente despertó con lágrimas en los ojos y aún con un miedo incontrolable. Después de algunos instantes, una claridad iluminó la mente de Melian mostrándole la dolorosa realidad: su cuerpo estaba bien, pero ella estaba inexorablemente muriendo.

‘Enfermera, necesito papel y lápiz, ¡pronto!’

*

“Queridos hijos,

Esta es la carta más difícil que he escrito y que escribiré jamás. Siento que el tiempo se me agota.

A pesar de que esta terrible enfermedad arrebata mis experiencias, mis recuerdos y mi vida, sigo luchando por aferrarme a ustedes con toda la fuerza que me queda. Sé que la hora de partir se acerca y lo que más me duele es saber que no hay tregua, pronto no quedará más de mí que mi cuerpo, nada más que un vehículo.

Quisiera poder recordar todos los momentos que pasamos juntos, todas las risas, todas las lágrimas. En este remolino de incertidumbre, miedo y dudas, daría mi vida por recordar sus primeros pasos, sus primeras palabras…

Si fui una mala mamá, si alguna vez les fallé, discúlpenme por favor.

Gracias, muchas gracias por todo.

Los voy a extrañar mucho.

Los amo con todo mi corazón.

Su mamá.”

Limpiándose las lágrimas, Melian dobló la carta cuidadosamente y la puso en un cajón. Regresando a su cama, con la imagen aún fresca en su mente de aquellos bebés, se quedó profundamente dormida.

*

Melian despertó. Era la primera noche de regreso a casa desde que la internaran semanas atrás. La comodidad de la cama y el letargo del sueño le impedían pensar claramente, por alguna razón tenía fijada en la mente la imagen de una gran esfera de cristal.

Lentamente abrió los ojos y se encontró en un lugar que le pareció completamente desconocido. Confundida, y sin poder darse ninguna explicación, comenzó a explorar con la mirada la habitación con la esperanza de encontrar algo familiar.

‘noc noc’ – alguien tocó la puerta.

‘¿Se puede?’ – llamó una voz calmada.
‘emm, sí adelante’ – contestó Melian más confundida que nunca.
‘Buenos días, ¿cómo te sientes?’ – dijo Arturo, intentando maquillar con una leve sonrisa un rostro triste y cansado.
‘Bien, gracias’ – dijo Melian automáticamente, esbozando la misma sonrisa serena y amigable con la que solía saludar a sus hijos otrora.

Arturo se quedó unos instantes contemplando a su mamá, mientras ella visiblemente seguía intentando recordar algo que explicara su situación.

‘¡Arturo!’ – gritó Javier desde la planta de abajo – ‘¡Me llamaron del hospital! ¡Dicen que encontraron una carta en el cuarto de mi mamá!’

Hekanibru

Están hechos de carne

“Están hechos de Carne.”

“¿Carne?”

“Carne. Están hechos de carne.”

“¿Carne?”

“No hay duda alguna. Recogimos varios de diferentes partes del planeta, los mandamos a nuestras naves de reconocimiento, les hicimos toda clase de pruebas. Son completamente carne.”

“Imposible. ¿Qué hay de las señales de radio? Los mensajes a las estrellas.”

“Usan las ondas de radio para hablar, pero las señales no vienen de ellos. Las señales vienen de máquinas.”

“Entonces, ¿quién hizo las máquinas? Ellos son a quienes queremos contactar.”

“Ellos hicieron las máquinas. Es lo que estoy tratando de decirte. La carne hizo las máquinas.”

“Ridículo. ¿Cómo puede la carne hacer una máquina? Me estás pidiendo que crea en carne consciente de sí misma.”

“No te estoy pidiendo, te estoy diciendo. Estas criaturas es la única raza consciente de sí misma en la región y están hechos de carne.”

“Tal vez son como los Orfolei. Sabes, inteligencia basada en carbón que atraviesa una fase como carne.”

“No. Nacen siendo carne y mueren siendo carne. Los estudiamos por varios de sus periodos de vida, lo que no toma mucho tiempo. ¿Sabes cuánto dura su vida?”

“No me interesa. Muy bien, tal vez sólo son parte carne. Sabes, como los Weddilei. Una cabeza de carne con un cerebro de plasma electrónico.”

“No. Pensamos en eso dado que tienen cabezas de carne como los Weddilei. Pero te digo, les hicimos pruebas. Son carne por todos lados.”

“¿No tienen cerebro?”

“Oh, sí que tienen cerebro. ¡Sólo que el cerebro está hecho de carne!”

“Pero entonces… ¿qué es lo que piensa?”

“No me estás entendiendo. El cerebro es lo que piensa. La carne.”

“¡Carne pensante! ¡Me estás pidiendo que crea en carne pensante!”

“Sí, ¡carne pensante! ¡carne consciente! Carne que ama. Carne que sueña. ¡Son todo carne! ¿Entiendes lo que digo?”

“Dios mío. Estás hablando en serio entonces. Están hechos de carne.”

“Finalmente, sí. Están hechos de carne. Y han estado tratando de contactarnos por casi 100 de sus años.”

“¿Entonces qué quiere la carne?”

“Primero, quiere hablar con nosotros. Después supongo que quiere explorar el universo, contactar a otras razas, intercambiar ideas e información. Lo usual.”

“¿Se supone que tenemos que hablar con la carne?”

“Esa es la idea. Ese es el mensaje que están enviando por radio. ‘Hola, ¿hay alguien allá afuera? ¿Alguien en casa?’ Esa clase de cosa.”

“Entonces de hecho hablan. ¿Usan palabras, ideas, conceptos?”

“Oh, sí. Excepto que lo hacen con carne.”

“Me dijiste que usan radio.”

“Sí, pero ¿qué crees que está en el radio? Sonidos de carne. ¿Ves cómo la carne suena cuando golpeas dos pedazos? Hablan entre sí haciendo chocar su carne. Incluso pueden cantar haciendo pasar aire a través de la carne.”

“Dios mío. Carne cantante. Esto es demasiado. ¿Qué aconsejas?”

“¿Oficialmente o no?”

“Ambos.”

“Oficialmente, debemos contactar, dar la bienvenida, y registrar cada raza consciente que encontremos en el cuadrante, sin prejuicio, miedo, o favoritismo. No oficialmente, yo digo que borremos el registro y nos olvidemos del asunto.”

“Esperaba que dijeras eso.”

“Suena radical, pero hay un límite. ¿Realmente queremos contactar carne?”

“Concuerdo 100%. ¿Qué diríamos? ‘Hola, carne. ¿Cómo están?’ Pero ¿sí podemos hacer esto? ¿De cuántos planetas estamos hablando?”

“Sólo uno. Pueden viajar a otros planetas en sus contenedores de carne, pero no pueden vivir fuera de su planeta. Y pues como son carne, sólo pueden viajar a través del espacio C. Lo que los limita a la velocidad de la luz y hace que la posibilidad de contacto sea mínima. Infinitesimal, de hecho.”

“Entonces sólo pretendemos que el universo está vacío.”

“Exacto.”

“Cruel. Pero lo dijiste tú mismo, ¿quién quiere conocer carne? Oye, y los que han estado abordo de nuestras naves, a los que les hiciste pruebas, ¿seguro que no van a recordar nada?”

“Serán considerados locos si lo hacen. Nos adentramos en sus mentes y les hicimos creer que todo fue un sueño.”

“¡Un sueño para la carne! Que extrañamente apropiado, que debamos ser un sueño para la carne.”

“Y marcamos este sector como no ocupado.”

“Bien. Acordado, oficialmente y no oficialmente. Caso cerrado. ¿Algunos otros? ¿Alguien interesante en este lado de la galaxia?”

“Sí, hay una inteligencia tímida basada en hidrógeno en una estrella clase 9 en la zona G445. Nos contactó hace 2 rotaciones galácticas, quiere ser amigable de nuevo.”

“Siempre regresan.”

“¿Y por qué no? Imagina qué insoportable, qué inconmensurablemente frío sería el universo si alguien estuviera solo.”

Texto original de Terry Bisson.

Hekanibru

A tiny great miracle

She died in a pretty ordinary day. Her death was sudden and unexpected and it came after a life full of accomplishments and satisfactions.

She was born in a poor family. Her father was a modest mason and her mother, besides having to take care of her and her 2 older brothers, used the little time she had left to wash and iron other people’s clothes for a little bit of extra money.

Her birth was considered by no means ordinary. She was born on the 6th month, tiny and with serious health problems. Her lungs hadn’t developed completely and her heart was too weak. She spent the first half year of her life in an incubator. Everybody was amazed with her firm determination to live. It was hard to believe, especially for the doctors, how such a small baby could fight that hard to stay alive. A miracle she was called, when she finally got out of the hospital she was known by many people as a “tiny great miracle”.

When she was 4, after a particularly exhausting day of hard work, her mother fell asleep before turning off the iron. Unfortunately it fell into the plastic container where the rest of the clothes were left. It wasn’t long until the house caught on fire. The neighbours called for help, nonetheless, by the time any help arrived, it was already too late. Her mother and her brothers would never wake up.

She was severely burned but somehow she managed to survive once more. No one could actually believe than a four-year old could have survived to such a disastrous and fierce fire. After 3 months in hospital, she got out in a swirl of flashes, cameras and microphones. She was famous again at the age of 4. Not only I but many people thought she had come to this world to do something really special.

Her childhood wasn’t easy, she grew older being too shy and reserved. She never had many friends and was never popular at all. Given the lack of things to do, or the lack of friends to do them with, she turned to books.

She was always on the top of her class. Her impeccable academic record gave her the tremendous opportunity to study abroad, which opened her horizons and gave her a broader perspective to the meaning of her existence.

She decided to dedicate her life to saving the life of others. She studied medicine in one of the most prestigious universities of the world and graduated with the greatest honors.

Her father was so proud of her, “my little miracle” he used to call her. He always told us it made him enormously proud to know that her daughter, despite all the adversities and the tragedies she had had to endure, was preparing herself to fulfill the special mission she had been sent here to fulfill.

Shortly after, she started a PhD at the international Agency for Research on Cancer. She got the highest scores in all her admission examinations. She was even personally welcomed by the leader of the agency: “a very talented and young promise” he called her…

That was only some months ago and now it’s all suddenly over. She’s gone forever and why?

A very unfortunate shower slip.

Hekanibru

Selección natural

w-2locusts-30613– No lo sé, a veces me siento un poco mal trabajando aquí y haciendo esto. ¿Te das cuenta que nuestro objetivo es desarrollar venenos cada vez más letales?
– ¿Venenos? Insecticidas, dirás.
– Lo que sea, a veces me parece injusto matar a los insectos así como así.
– ¡Pero qué dices! ¿Acaso no ves que las plagas de insectos merman las cosechas provocando desolación y pobreza en todo el mundo? Y ni siquiera estoy tomando en cuenta las enfermedades que algunos transmiten. ¿Acaso preferirías dejarlos vivir y dejar morir a tanta gente?
– Claro que no. Simplemente digo que se me hace un poco cruel.
– ¿Cruel? ¿Pero qué dices? Está comprobado que los insectos no tienen receptores de dolor, simplemente no pueden sentir dolor como nosotros.
– Aún así, ¿no te parece medio injusto? Finalmente ellos han estado aquí desde hace muchísimo más tiempo que nosotros.
– No digas tonterías. El mundo le pertenece al hombre por su inteligencia superior.
– ¿Quién lo dice? ¿Quién nos dio el control supremo del mundo y de todo lo que en él se encuentra?
– Ay mira, no tengo tiempo para ponerme filosófico, aún tenemos que terminar estos análisis, mejor ayúdame que se nos está haciendo tarde.


Crowd– Ya está todo listo. Todo es cuestión de que nos ordenen liberar el gas sobre el objetivo. Tomará tan sólo algunos momentos modificar la atmósfera.
– Muy bien…
– ¿Qué te pasa? ¡Deberías alegrarte! Finalmente hemos encontrado un nuevo mundo para vivir.
– Lo sé, simplemente me parece un poco injusto acabar con toda esa vida así como así.
– ¡No lo puedo creer! ¿Acaso no estás consciente de que nuestras reservas de comida están por terminarse? Esta es tal vez nuestra única posibilidad de sobrevivir. Sabes muy bien que no podemos respirar esa mezcla de gases, mucho Nitrógeno. Y pues si eso implica acabar con la vida local, pues que así sea. ¿O acaso preferirías dejar este planeta tranquilo a costa de la vida de los billones que ansiosamente esperan la colonización?
– Claro que no. Simplemente digo que se me hace un poco cruel.
– ¿Cruel? ¿Pero qué dices? Está comprobado que incluso los seres más avanzados de este planeta, esos bípedos que están por todas partes, no tienen un sistema nervioso que les permita sentir dolor como nosotros. Son muy primitivos. ¡Creo que son sólo carne!
– Aún así, ¿no te parece medio injusto? Finalmente es su mundo.
– No digas tonterías. El universo le pertenece a la inteligencia. El más apto persiste, el más débil perece.
– Pero es que…
– Tenemos la autorización. Inicia la cuenta regresiva.

Hekanibru

Melian’s journal

I almost can’t believe I’m here.

Even when most people thought that our experiment would never work, the fact that I’m here in this room proves them wrong. I knew I was right! After all, there’s no essential difference in replicating an apple from a human being.

And I don’t care what those closed-minded reactionaries think of my work. Science can’t be limited by their stupid view of things. Always with the same “we shouldn’t play to be God” argument. Well, I’m not playing, I’m dead serious. If their so-called God put me here and gave me the opportunity to conduct this wonderful experiment, why the hell shouldn’t I?

Now, why me? I admit it’s a little selfish, but I didn’t go through all those years of hard study to allow another person to be the first. I really had to experience this. The consequences will be of tremendous importance for all humanity. Either we forge our own destiny or we are simply playing along in a predefined game. Either we can choose or our choices have been made for us. Either free will exists or it is simply a fairy tale to make us feel less insignificant.

Anyway, what’s done is done. In spite of all the opposition, here I am, the first fully replicated human being.

The fact that I’m here means that behind that door, another Melian is sitting in a room that looks exactly like this one. Well, not only that looks exactly like this one, but that, in fact, is exactly like this one. These are not ordinary rooms. Several years of the project were dedicated to developing the technology that would allow us to have the same perceivable reality in two different places. These rooms not only look alike, they were designed to share the same temperature, the same sounds, the same odors, the same atmospheric pressure, they were even designed for us to feel the same gravity force. In simple words, everything that we can feel or measure is exactly the same.

There’s something that makes me uneasy though. Curiosity is killing me! I wonder what she’s like…

I know she looks exactly like me, she wouldn’t be too much of an exact molecular replica if she didn’t after all. It’s not her looks that interest me, I wonder what she is doing.

In theory we share much more than just our physical appearance. We share the same feelings, the same brain with the same memories. But would we share the same future if we were to continue in this artificial environment? Would we make the same choices? Isn’t there something else hiding somewhere that makes us essentially different? God, I wonder if she’s thinking precisely what I’m thinking right now. I wonder if she’s out there in her own room writing these exact same words…

I guess I’ll just have to be patient. Sooner or later it’ll be over. We are being carefully watched, every single movement, every gesture, every sound. As soon as we stop behaving exactly the same or the moment the two of us simultaneously give up, that little light above the door will be turned on and the experiment will be over.

I have no intention of giving up though, this is too huge. If she and I are capable of behaving differently, even when perceiving the same reality, we’ll have proof that the human being is not a deterministic machine. We’ll have proof that there’s no way of predicting our choices; that they are completely ours to make. Even if we knew the state of the whole universe, it’d still be impossible to know exactly what we are going to do next, how we will live our lives, and how it will all end.

I truly believe that even though my copy and I are physically the same, we are different because of our choices, because of our free will.

Now that I come to think about it. My copy? I immediately assumed I was the original, but what if I’m not? What if all my memories are hers? What if all I believe happened to me really happened to her? What if I have no past? My children, my husband, my life would be… hers.

No! I have to put myself together!

I won’t let these thoughts trouble me. This anxiety is just a little price for the knowledge we’re about to acquire. I was fully aware of the potential psychological consequences of the experiment. Since the beginning I was willing to sacrifice my past to solve the mystery of free will.

It has to exist, it just has to.

Moments after the experiment ended, the door between the two rooms opened and the two Melians met for the first time.

Both women kept staring at each other in amazement. They were really there. Surely there was much to talk about, but in that first mutual discovery and understanding of each other, words weren’t necessary or even useful. It was a surreal scene, it seemed as though the door had been replaced by some kind of mirror.

After a while the silence was suddenly broken. ‘How do you feel girls?’ – said one of Melian’s colleagues from the control panel letting his voice be heard in both rooms – ‘Are you ready to go?’

‘Yes’ – they both answered at the same time without helping a smile.

‘Are you girls hungry?’

Both Melians again said something simultaneously, but this time they seemed to have said something incoherent.

‘I didn’t catch that’ – said the man in the control panel while turning off the light in one of the rooms. ‘OK, the Melian whose light has just been turned off, what’d you say?’

‘You know me, I said I’d love some pizza.’

‘Right, the other one?’

‘I said I don’t feel like eating.’

Hekanibru

P.S. If you think the story should have ended the other way, feel free to express it, that’s your own choice ;).

La Transición

La alguna vez hermosísima Tierra ‘joya del universo’, pasó a ser no más que un planeta desértico cubierto por una atmósfera tóxica sumamente radioactiva. Lo que restaba de la humanidad había tenido que dejar su planeta natal para sobrevivir. Con la destrucción de la vida en la Tierra, y al percatarse de las terribles consecuencias de su ambición de poder, la raza humana finalmente despertó a la madurez tecnológica después de una peligrosa adolescencia que casi le cuesta la existencia. Así pues, la humanidad se encontraba esparcida en un puñado de colonias espaciales viajando por el universo.

Al comienzo de la travesía, la intención acordada por el entonces recientemente creado Concejo de la Humanidad (CH) fue la colonización de algún planeta cercano. Sin embargo pronto fue evidente que las condiciones necesarias para la vida, aunque comunes en teoría, no son nada fáciles de encontrar dada la inmensidad del universo. Ante esta nueva realidad, la humanidad se enfrentó a tres grandes problemas para sobrevivir: la obtención de energía, la producción de alimento, y la generación de espacio habitable.

Llevó varios años de perfeccionamiento el desarrollo de técnicas efectivas de obtención de energía. Por otro lado, el estudio de la genética permitió la creación de nuevas especies animales y vegetales destinadas a la alimentación. El desarrollo tecnológico que alguna vez estuvo motivado y destinado a la creación de armas de destrucción masiva, rápidamente se constituyó como el recurso más importante de la humanidad para sobrevivir.

En la confinación de los pequeños espacios de las colonias espaciales, la Tierra nunca fue tan valorada, tan añorada… Sin lugar a dudas la humanidad pagó con creces la destrucción de su mundo. Durante los primeros siglos en el espacio, la vida no fue fácil. Aún estaban frescos en la memoria colectiva los maravillosos paisajes terrestres: las montañas, el mar, los bosques, los atardeceres… Aún se recordaba la existencia de la gran variedad de formas de vida, animales y vegetales, con las que alguna vez se coexistió, de las cuáles sólo se conservaba la información genética. Aún no podían olvidarse incluso las cosas más pequeñas, aquellos pequeños placeres que alguna vez fueron cotidianos: un evento deportivo, un concierto, una caminata por la playa, una golosina…

Sin embargo, la confinación y la melancolía no fue lo único que tuvo que afrontarse. Medidas severas tuvieron que tomarse para asegurar una supervivencia sustentable. Entre ellas, el racionamiento de agua y de alimento, la imposición de un gobierno centralizado comunista dirigido por el CH, la coartación de la libertad de elección con respecto al trabajo diario, a la vivienda, entre muchas otras cosas más. Sin duda alguna, de todas las imposiciones y restricciones, una de las más controversiales y la que seguramente causó más discusión fue la renuncia a la reproducción natural.

La decisión fue tomada después de varios años de intensa discusión entre los miembros del CH. El asunto había comenzado dada la limitante de espacio, ante la dificultad de construir nuevas colonias espaciales. Sin embargo el verdadero impacto de la decisión, fue que eventualmente permitió a la humanidad mantener una raza genéticamente más apta. La tecnología le permitió a la humanidad acelerar el proceso evolutivo de su propia especie para adaptarse de la mejor manera a un súbito y radical cambio de circunstancias.

En el transcurso de sólo treinta años, la natalidad humana quedó en manos del CH, que a través de sus varias instituciones, se convirtió en el responsable de determinar la tasa de nacimientos y de asignar un hogar y eventualmente una actividad a los nuevos nacidos. Aunque la reproducción dejó de ser por medios naturales, grandes esfuerzos fueron llevados a cabo para hacer el cambio lo menos drástico posible. Bajo este nuevo esquema, las parejas debían aplicar para tener un hijo. Típicamente, una vez aceptada la aplicación, a la futura madre se le implantaba un gameto previamente creado, dejando que el proceso de embarazo hasta el nacimiento se desarrollase de manera normal.

Durante algún tiempo, la tasa de nacimientos pudo mantenerse lo suficientemente alta como para proveer a cada pareja que lo deseara con al menos un hijo. Sin embargo, la limitante de espacio estaba convirtiéndose nuevamente en un problema ya que cada año el promedio de vida de una persona se disparaba casi 10 años más, lo que hacía imposible que la tasa de nacimientos se mantuviera igual. Además, por otro lado, aunque regularmente se enviaban naves mineras a astros cercanos que regresaban con materias primas destinadas a la construcción, la creación en masa de nuevos y más grandes espacios para vivir era verdaderamente muy difícil.

A lo largo del tiempo el aseguramiento de medios sustentables automatizados de provisión de energía y alimentos, llevaron a la raza humana hacia una existencia más reflexiva y espiritual que vino acompañada de un desarrollo intelectual acelerado. Después de un poco más de medio siglo de ardua investigación, en el año 1982 G.G. (desde la Gran Guerra) el problema de la limitante de espacio quedó finalmente resuelto. La solución llegó con el desarrollo del más importante invento del hombre desde el perfeccionamiento de las técnicas de obtención de energía estelar: el hipercosmos.

Se trataba de una especie de realidad virtual en donde las mentes humanas podían convivir libremente. No importaba en qué lugar del universo se encontraran, en qué colonia espacial o qué tan lejos, a cada ser humano le era asignado un lugar personal en el hipercosmos, en donde podía expresar libremente el intelecto.

Tomando como marco de trabajo el hipercosmos, dado el aseguramiento de subsistencia a largo plazo, nuevas actividades fueron creadas con el fin de mantener a la gente ocupada. A cada persona se le asignaba una serie de proyectos de distintos tipos y dificultades. Dichos proyectos no eran definidos a priori, la naturaleza de los mismos era determinada por la persona destinada a resolverlos. Así, cada quien tenía el poder de elegir qué querer hacer. Lejos habían quedado los días de imposición de actividades, pero para obtener qué comer se tenía que hacer algo. El nuevo mundo no podía tolerar la inactividad y la pereza.

Los proyectos eran diversos como diversas son las artes, las humanidades, y las ciencias, y había tantos o más como había personas, ya que frecuentemente mentes ávidas gustaban de trabajar sobre varios proyectos. Así pues, el hipercosmos rápidamente se convirtió en la columna vertebral del desarrollo tecnológico; un lugar de creación, de desarrollo, de comunicación, y de cooperación. En él estaba contenido todo el conocimiento de la raza humana, tanto antiguo como reciente.

El conocimiento es poder, un arma de doble filo que tiene que ser manejada con extrema precaución. Aunque si bien era cierto que el hipercosmos contenía todo el conocimiento alguna vez pensado, éste no estaba disponible para cualquier persona. Una persona común y corriente podía tener acceso sólo a información inocua, de entretenimiento, o relacionada con alguno de sus proyectos. De esta manera el CH controlaba la actividad de la población y al mismo tiempo protegía información confidencial, que en manos equivocadas, podía ser extremada y prohibitivamente peligrosa. Por otro lado, en aras de mantener una sociedad consciente de su historia, de manera obligatoria, todo ser humano debía conocer qué había sido de la Tierra. Algunas personas pusieron en tela de juicio la utilidad de continuar enseñando hechos tan lamentables, vergonzosos, y dolorosos a las nuevas generaciones, pero la posición del CH fue clara y firme como siempre: ‘Para poder aprender de nuestros errores debemos conocerlos.’

Una vez conectado al hipercosmos y estando dentro de su espacio personal, una persona tan sólo tenía que pensar en algo de su interés para tener acceso a grandes volúmenes de información relacionada. Estos compendios de información, llamados paquetes de conocimiento, podían ser descargados a la mente de la persona, tan sólo con un pensamiento. El aprendizaje era inmediato. Si para poder proponer una nueva corriente artística se tenía que conocer las distintas corrientes existentes, se hacía con un solo pensamiento, dejando el campo libre al intelecto para el desarrollo, la innovación, y la creación. Cuando algún proyecto era resuelto satisfactoriamente, se creaba un nuevo paquete de conocimiento que inmediatamente se ponía a disposición de aquellos a los que debía o podía interesar.

Un hecho que continuaba fascinando a las más grandes mentes generación tras generación, era que a pesar del increíble y muy acelerado progreso de la tecnología, siempre había problemas por resolver, tanto nuevos, recientes, y novedosos, como viejos, enigmáticos, y místicos. Varias de las antiquísimas preguntas que hacía tantos miles de años habían provocado el surgimiento de la Filosofía aún no podían responderse satisfactoriamente. ‘Mientras sigamos aquí, habrá problemas por resolver, paquetes de conocimiento por agregar,’ leía la leyenda grabada en la cámara central del CH.

El CH siempre estuvo preocupado por proveer a las distintas colonias espaciales con lugares de esparcimiento destinados a la convivencia social. Siempre fue posible desconectarse en cualquier momento del hipercosmos para ejercitarse, jugar, o caminar un poco en el mundo físico, pero a lo largo de los siglos cada vez se hizo más común permanecer conectado. El hipercosmos revolucionó la forma de vivir de la humanidad. Hacia el final del segundo milenio G.G. las colonias espaciales estaban principalmente constituidas por interminables cámaras, en donde un sinnúmero de personas permanecían apaciblemente conectadas a los generadores de alimento. Todos en una casi total inactividad en el plano físico, todos llevando una bulliciosa vida dentro del hipercosmos.

En aquellos años, aunque ya se había automatizado la mayoría de los procesos vitales, los dirigentes del CH, así como una gran cantidad de personas, estaban completamente conscientes del mundo exterior. No hacía mucho que un meteorito se había estrellado en una colonia espacial provocando la muerte de miles de personas, lo que dentro del hipercosmos se reflejó en su desaparición instantánea. No pasó mucho tiempo después del terrible accidente que se decidió que lo mejor sería detener la travesía espacial. Se optó por hacer que las colonias espaciales comenzaran a orbitar alrededor de un nuevo Sol. De esta manera nació el primero de muchos sistemas artificiales que se instalarían en incontables estrellas a lo largo del tiempo.

Entre más se separaban las colonias humanas, más evolucionaba la comunicación dentro del hipercosmos. Alguna vez se creyó que la información no podía viajar más rápido que la luz. Sin embargo nuevos descubrimientos llevaron al desarrollo de medios instantáneos de comunicación a pesar de las inconmensurables distancias físicas.

Los siglos se convirtieron en milenios y la raza humana prosperó.

Con la ayuda del hipercosmos se vivieron de manera repetida varios movimientos que en alguna otra época se habrían considerado renacimientos. Tanto las artes, como las ciencias y las humanidades entraron en una nueva época dorada. La raza humana, cada vez más y más, evolucionaba hacia nuevos horizontes, hacia nuevas fronteras.

En este marco de desarrollo acelerado llegó el más grande avance tecnológico del hombre desde la creación del hipercosmos: el final de la muerte natural. Después de decenas de miles de años tratando de resolver el problema de la juventud eterna, finalmente se encontró una solución en una antigua enfermedad. El cáncer, que tantas muertes había causado, contenía dentro de su propia naturaleza el secreto de la llamada vida eterna de las células. Se sabía que cuando una persona contraía cáncer simplemente a las células se les ‘olvidaba’ morir; es decir, continuaban reproduciéndose indefinidamente, lo que eventualmente provocaba tumores potencialmente fatales. Pues bien, el descubrimiento vino cuando, por accidente, se observó que se podía controlar el ciclo de vida de las células cancerígenas, para evitar la formación de tumores, al exponerlas a cierta clase especial de radiación. De esta manera el cáncer pasó a la historia y el tiempo fue domado.

Las personas tenían la oportunidad de vivir cuánto tiempo quisieran, sin embargo la muerte no desapareció. Cuando alguien decidía que su tiempo en aquella vida había terminado, simplemente solicitaba la muerte y ésta llegaba indolora e instantáneamente. Cuando alguien moría en el plano físico, desaparecía del hipercosmos, su voz se apagaba.

El tiempo dejó de ser un tema importante, y después de algunos siglos, llegó a ser relegado a una simple curiosidad, sólo recordada por los más excéntricos. Llegó incluso el momento en que la humanidad dejó de pensar en el tiempo en sí mismo. Si se es eterno, el tiempo no es importante, y aunque ciertamente no deja de existir, es algo que no tiene mayor injerencia en la existencia cotidiana. Eventualmente la única manera de percibir el paso del tiempo era la observación del ciclo de vida de las estrellas.

Las mentes humanas llegaron a tener tal poder de creación dentro del hipercosmos, que cada vez era más común el desarrollo de proyectos increíblemente complejos que implicaban el desarrollo de pequeños ambientes o la creación de formas de vida primitivas. Pero aun en aquel entorno de conocimiento y desarrollo, había algo que continuaba intrigando a las mentes más brillantes: después de una explosión exponencial en el desarrollo intelectual del hombre, se entró a una etapa de desaceleración precipitada. Los problemas nuevos parecían ser cada vez menos comunes, mientras los antiquísimos problemas existenciales y místicos seguían sin respuesta.

De cualquier manera, sin duda alguna, la mayor preocupación de la comunidad intelectual era el hecho de que aparentemente la humanidad estaba ineludiblemente ligada al plano físico. Aun las más grandes mentes creadoras de mundos hipercósmicos eran tan sólo cuerpos endebles y frágiles en el mundo físico. Un mundo físico que indiscutiblemente estaba muriendo poco a poco. Incontables mentes dedicaron sus existencias completas a tratar de evitar la muerte de las estrellas, pero no había duda, proyecto tras proyecto lo constataba una y otra vez: no se puede detener la entropía.

Así pues, llegó el momento en el que, en un acto sin precedencia, el presidente del CH oficialmente anunció la incapacidad de la raza humana para resolver los problemas que todavía se mantenían abiertos: ‘Es con gran humildad que anuncio que a pesar de todos nuestros esfuerzos, aún no hemos conseguido responder todas nuestras preguntas, aún hay problemas abiertos. Tiene mucho que el universo se ha apagado, nuestras reservas de energía están por extinguirse y aún no sabemos de dónde hemos venido, por qué estamos aquí, o qué pasará después. El final está sobre nosotros. Pero no es momento de tristeza o decepción, sea el que sea nuestro destino, ¡vayamos con la dignidad en alto, vayámonos satisfechos! Porque hemos hecho lo que hemos podido.’

Justo en ese momento, cuando cada mente humana en el universo aceptó las limitaciones de su propia naturaleza, sin que nadie lo notara, ocurrió la transición. Poco después, la última luz en el universo se apagó para siempre y por primera vez en la historia del hipercosmos hubo un instante de completo y absoluto silencio.

‘Sigo aquí.’

La voz de la humanidad resonó rompiendo el silencio, como un rayo de luz en la oscuridad. No lo podían creer, el mundo físico había muerto y la humanidad seguía existiendo. A pesar de todos los errores cometidos, la raza humana había logrado sobrevivir a la muerte del universo en el último momento, al aceptar con humildad sus propias limitaciones después de haber llegado al límite de sus capacidades. Nunca antes hubo un sentimiento de gratitud más grande.

Sin embargo ya no estaban en el hipercosmos. Se encontraban en un lugar familiar pero diferente, un inconmensurable vacío en donde sólo estaban ellos. La alguna vez inmensísima infraestructura hipercósmica, con los incontables espacios personales, había desaparecido por completo. No así la sabiduría humana, que vivía en la mente de cada persona.

Con el desprendimiento del plano físico, vino un completo nuevo entendimiento de las cosas. Muchos de los antiguos misterios encontraron su explicación satisfactoria. El propósito de la humanidad era simplemente el aprender. De esta manera, una vez que se aprendió todo lo posible en el plano físico, la raza humana fue transportada hacia otro plano. Otra clase de existencia que abrió el horizonte hacia nuevos retos, nuevas experiencias, y nuevas preguntas: ¿Quién estaba detrás de todo aquello? ¿Cuándo se dejaría de aprender? ¿Cuántos planos había?

Una cosa era clara, el desarrollo no podía detenerse. Y no se necesitó ninguna clase de institución u organización para llegar al consenso de que la inactividad no era una opción. Con esta nueva resolución en mente y ante la vacuidad de la nueva realidad, el propósito de la humanidad se centró en la creación de nuevos y más complejos mundos.

Por aquí y por allá surgían continuamente nuevos espacios que después eran poblados por las más diversas y extrañas formas de vida. Sin embargo, la mayoría perecían sin razones aparentes. Daba la impresión que el destino de los distintos mundos no estaba en las manos de la humanidad, sino que algo más grande y misterioso lo determinaba. De cualquier manera, después de incontables intentos fallidos, la humanidad comenzó a perfeccionar el proceso de creación, tanto de los lugares como de los seres que los habitarían, hasta que finalmente uno de los tantos intentos prosperó.

La humanidad estaba encantada. Había una infinidad de mundos llenos de vida, pero ninguno tan desarrollado como éste. El proyecto fue tan exitoso, que los seres de aquel mundo comenzaron a presentar comportamientos que aparentaban inteligencia o la existencia de alguna clase de consciencia de ellos mismos. Fue con gran alegría y satisfacción que el creador de este maravilloso mundo observaba y analizaba su acelerado desarrollo.

Eventualmente la cada vez más organizada civilización, sentó las bases de su propio entendimiento de las ciencias y de la tecnología. Poco a poco comenzaron a desarrollar sus propios inventos y a hacer nuevos e interesantes descubrimientos. Poco a poco fueron haciéndose más y más preguntas. Pero desafortunadamente, también poco a poco comenzaron a tener más y más conflictos entre ellos.

En determinado momento, la nueva y fascinante civilización comenzó a decaer. El interés por el nuevo giro en la historia de los seres más desarrollados jamás creados por la raza humana fue tanto, que eventualmente llevó a toda la humanidad a reunirse nuevamente en el primer gran concilio después de la transición.

Ahí habló ante la humanidad entera el poderoso creador de aquella maravilla: ‘Hermanos, estoy sumamente consternado. Los seres que he creado, a los que he dedicado mi existencia entera, y que amo tanto, están a punto de destruir su mundo.’

Hekanibru