¿Qué tiene de malo lo que pasó en Monterrey?

El sábado pasado la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, entregó las llaves de la ciudad a Jesucristo y declaró a Dios como “máxima autoridad en el municipio”.

“Es por eso que hoy estamos aquí reunidos, y yo Margarita Alicia Arellanes Cervantes entrego la ciudad de Monterrey, Nuevo León, a nuestro señor Jesucristo, para que su reino de paz y bendición sea establecido. Abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad, reconozco que sin su presencia y su ayuda no podemos tener éxito real.”

Las declaraciones de Arellanes han causado revuelo en todo México; hay incluso quien opina que se trató de una violación a la Constitución. Pero, honestamente, ¿qué tiene de malo lo que pasó? ¿Realmente es para tanto? Digo, ¡ya hasta se disculpó!

Yo creo que sí es para tanto y en este post trato de explicar por qué.

La cuestión de la legalidad de las declaraciones está abierta al debate. Bien es cierto que cada quien, como individuo, es libre de creer y declarar lo que guste; sin embargo, el que la *alcaldesa* lo haga y que, además, entregue simbólicamente las llaves de la ciudad es distinto. Estoy seguro de que si todo esto lo hubiera hecho un Don Nadie, nada de esto habría sido noticia. De cualquier manera, no me quiero ir por el lado legal. No conozco las leyes a fondo y, dados los antecedentes (con Fox y la “Morenita”, por ejemplo), no le veo mucho caso.

Independientemente de si fue anticonstitucional o no, me gustaría analizar lo declarado por Arellanes más allá de la entrega de la ciudad. Analicemos algunas de sus declaraciones (tomadas textualmente del video):

“Es curioso como algunos se escandalizan si hablamos de Dios públicamente. Hasta se muestran intolerantes.”

Es importante entender que el criticar algo con fundamento no constituye intolerancia. Lo que es verdaderamente curioso es que para mucha gente la religión debe estar exenta de crítica: “Es mi fe. Respétala.” En todos los demás ámbitos sociales—como el político, el social, o el científico—la crítica es una parte fundamental. El debate respetuoso y abierto de las ideas es crucial para el avance y para la resolución de conflictos. Si no quieres que nadie critique tus creencias, no las discutas públicamente.

“Vivimos en una nación que canta día a día que el destino eterno de los mexicanos ‘por el dedo de Dios se escribió’, pero al mismo tiempo lo combinamos actuando en secreto, ignorándolo casi en todas las demás esferas de la sociedad. Está de más explicar lo que una sociedad sin Dios puede tener: dolor, pobreza, violencia, y el resquebrajamiento moral.”

Voy a dejar de lado la referencia al Himno Nacional; digo, también dice que estamos “al grito de guerra” y demás cosas que han dejado de ser relevantes. Más aún, la Constitución establece a la nación mexicana como una república laica. Lo que aquí me llama más la atención es lo que opina Arellanes de una sociedad ‘sin Dios’.

Desafortunadamente, todas las características que menciona son comunes en varias naciones Africanas, que además son también de las más religiosas del mundo, mientras que todo lo contrario ocurre con Escandinavia, una de las zonas menos religiosas del mundo. De hecho, existen varios estudios que, de hecho, sugieren que a mayor religiosidad hay mayores índices de resquebrajamiento moral, violencia, y pobreza.

“Nos toca a nosotros edificar juntos sin divisiones una muralla de fortaleza para nuestras familias y para las futuras generaciones. Hemos sido en los últimos meses, y lo digo con humildad, testigos de un cambio positivo cada vez más evidente en nuestra ciudad y podemos decir que esto ha sucedido porque le hemos abierto las puertas a Dios. Reconociendo que la participación humana es indispensable, sabemos que por sí sola no tiene la capacidad de revertir las tinieblas que sólo la luz de la fe de Dios puede desvanecer”.

Primero, ¿cómo espera Arellanes edificar sin divisiones cuando ella misma, por su sola presencia en un acto Cristiano, polariza a la sociedad? Pero no nos entretengamos mucho con esto. Lo que más me incomoda de esta parte del discurso es que, de manera sumamente concisa y tajante, no sólo le atribuye el cambio positivo que ha visto Monterrey a Dios, sino que declara que como humanos no tenemos la capacidad de “revertir las tinieblas” o de resolver nuestros problemas.

Me pregunto qué pensará realmente de esto toda la gente de Monterrey, y de todo el país, que día a día trabaja por un México mejor. ¿Qué dirá el policia regio, honesto y trabajador, que pone literalmente su vida en peligro a diario combatiendo el crímen y la violencia? El declararnos incapaces de resolver nuestros problemas sin Dios es una actitud servil no digna de nuestra inteligencia. El cambio positivo en Monterrey puede explicarse de muchas maneras que nada tienen que ver con Dios. En lugar de refugiarnos en Él, tenemos que ver al mundo de frente con plena consciencia de que está en nosotros asumir la responsabilidad y resolver nuestros problemas.

Honestamente me tiene sin cuidado si se le entrega la ciudad a Jesús, Alá, o Gokú. Pero el trasfondo de las declaraciones de Arellanes va más allá de un simple evento simbólico. Nos muestra, por un lado, la profunda ignorancia y desinformación que aún existe en México; y por otro, lo común y popular de la desafortunada y errónea visión de que el hombre sin Dios no tiene esperanza alguna.

Hekanibru

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Edgar Olvera dice:

    Vaya, habia escuchado algunas bromas al respecto, pero no sabia de que se trataba. Al menos ya me enteré.
    Yo creo que no es algo “malo” puesto que no daña a nadie, sin embargo, ella sola cabo su tumba, puesto que esta segregando a todos los ciudadanos que no son adeptos al cristianismo, y pues bueno, realmente el “daño” fue para ella.
    Se lo hubiera ahorrado.

  2. Débora Hadaza dice:

    Yo pensé que te ibas a ir del lado legal, pero no, te ganó lo religioso, o para ser más claros lo antireligioso. Las creencias de la mujer, y que compartimos muchos, más allá de ser discutibles o no, no implican dejar de hacer nuestro trabajo, pero si has leído las noticias sabrás que más allá del esfuerzo de la mayoría de las personas el problema de la violencia y el narco está creciendo de una manera espantosa. ¿No es un acto de humildad reconocer que no todo podemos lograrlo y pedir ayuda a quién creemos puede ayudarnos? Puedes creer en Goku, He-man o quién quieras eso es tu asunto, respetable o no según la opinión de cada quién, pero si no lo crees tú ¿por qué te molesta? Lo único que hizo mal según yo fue que siendo regidora hiciera una declaración religiosa en público. Actúo en contra del Estado laico, y por esa cuestión, aunque esté de acuerdo con sus creencias, sé que ella debe darle cuentas al Estado por su infracción.

    1. Como lo dije, no me quise ir por el lado legal puesto que no conozco las leyes al detalle. Me molesta que ella no reconoció que *ella* no puede con el problema sin Dios, sino que declaró que *nadie* puede. Si quiere ser humilde, o más bien servil en mi opinión, que lo sea, pero que no declare cosas por los demás.

      En este mundo no estamos solos, nos tenemos los unos a los otros. Resolver los grandes problemas de la humanidad nos toca a *nosotros*, no a Dios aunque existiera.

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