¡Se comen la popó!

Este es el mensaje popularizado por Martin Ssempa—un pastor cristiano ugandés—durante su campaña en contra de la homosexualidad.

En el siguiente video clip, tomado del muy recomendable documental Missionaries of Hate, se puede ver a Ssempa describiendo lo que según él ocurre en las habitaciones de los homosexuales.

A primera vista y para una persona con información, el video podría resultar ridículo y hasta chusco; digo, tanto el fisting, como la coprofilia y la coprofagia, no son prácticas exclusivamente homosexuales y casi está de más decir que no todos los homosexuales gustan de este tipo de cosas. Sin embargo, pensemos por un momento en el impacto que este video podría tener en alguien que no tiene mayor información. Alguien que vive en una zona remota y que en su vida ha escuchado sobre coprofilia. Alguien que, además, simplemente confía en los líderes morales de su comunidad.

Bajo esta óptica no le veo ni tantito de gracia. Me parece verdaderamente indignante que este tipo se dedique a esparcir su mensaje de odio lucrando con la ignorancia de la gente, especialmente considerando la situación de la comunidad homosexual en lugares como Uganda.

¿Sabías que en Uganda, como en muchos otros países subsaharianos, el ser homosexual es un delito?

Leíste bien, un delito. En aquellos países, los homosexuales no sólo tienen que preocuparse por ser discriminados o incluso golpeados, sino que podrían terminar en la cárcel. En particular, la homosexualidad en Uganda se castiga con penas de cárcel de hasta 14 años.

Por si esto fuera poco, en 2009 se propuso una ley antihomosexual bastante severa con el fin de “proteger a la familia tradicional”. De aprobarse dicha ley, se ampliaría la criminalización de la homosexualidad al introducirse la pena de muerte para las personas homosexuales reincidentes, que sean VIH-positivas, o que realicen actos homosexuales con menores de edad.

Como era de esperarse, la ley no fue bien recibida por la comunidad internacional e incluso hubo amenazas de algunos países europeos de retirar ayuda humanitaria; de cualquier manera, en una entrevista con The Guardian, el ministro de “Ética e Integridad”, James Nsaba Buturo, declaró que el gobierno ugandés está determinado a pasar la ley “incluso si esto significara renunciar a los tratados y convenios internacionales como la Declaración Universal de la ONU sobre Derechos Humanos, y a la financiación de donantes”. Desafortunadamente, a pesar de la presión internacional, la portavoz del parlamento declaró hace unos días que la ley será pasada antes del final de 2012.

Leyendo más sobre la postura del gobierno ugandés, además de la terrible desinformación sobre las prácticas sexuales homosexuales, parece ser que creen que la preferencia sexual es una cuestión de elección. Buturo incluso declaró que la ley antes mencionada podría modificarse para sustituir la pena de muerte por la cadena perpetua, ya que así “habría más tiempo para rehabilitación”. Pero, ¿cuál es la posición de la comunidad científica al respecto de la homosexualidad? ¿se trata de una cuestión de elección que tendría sentido castigar o premiar?

La American Psychological Association, junto con la American Psychiatric Association y la National Association of Social Workers declararon en 2006:

“A la fecha, no existe consenso científico sobre los factores específicos que hacen que un individuo sea heterosexual, homosexual, bisexual, incluyendo posibles efectos biológicos, psicológicos, o sociales relacionados con la orientación sexual de los padres.”

La American Academy of Pediatrics declaró en 2004:

“La orientación sexual probablemente no está determinada por un solo factor, sino por una combinación de influencias genéticas, hormonales y ambientales. En las últimas décadas, las teorías de base biológica se han visto favorecidas por los expertos. Aunque sigue existiendo controversia e incertidumbre en cuanto a la génesis de la variedad de orientaciones sexuales humanas, no hay evidencia científica de que la crianza anormal, el abuso sexual u otros acontecimientos adversos, influyan en la orientación sexual. El conocimiento actual sugiere que la orientación sexual se establece generalmente durante la primera infancia.”

El Royal College of Psychiatrists del Reino Unido, declaró en 2007:

“A pesar de casi un siglo de especulación psicoanalítica y psicológica, no hay evidencia sustancial para apoyar la idea de que la naturaleza de la crianza de los hijos o las experiencias de la primera infancia juega un papel en la formación de la orientación fundamental heterosexual u homosexual de una persona. Parecería que la orientación sexual es de naturaleza biológica, determinada por una compleja interacción de factores genéticos y el ambiente uterino temprano. La orientación sexual no es por lo tanto una elección.”

Parece ser que aunque todavía no se sabe a ciencia cierta qué causa que una persona tenga tal o cual preferencia sexual, la evidencia parece indicar al menos que no es una cuestión de elección. Así pues, incluso sin analizar la monstruosidad moral que representa, el castigar a alguien por ser homosexual es tan absurdo y ridículo como castigar a alguien por ser alegre o callado.

Es una verdadera ignominia lo que está ocurriendo en Uganda.

Hekanibru

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