Suicidios Masivos Homeopáticos

El fin de semana pasado, en marco del reto 10:23, escépticos de más de 10 países y 23 ciudades alrededor del mundo se organizaron para ‘suicidarse’ en masa con una sobredosis de remedios homeopáticos.1 En el mundo de habla hispana, la lista de ciudades incluyó a Rosario y Buenos Aires, en Argentina; Barcelona, Madrid, Zaragoza, Gijon, León, y Bilbao, en España; Morelia y ciudad de México, en México; y Santiago en Chile.

El reto 10:23 es una secuela de la campaña 10:23 en contra de la homeopatía llevada a cabo el año pasado en el Reino Unido. Dicha campaña culminó el 30 de enero de 2010 a las 10:23 am con una sobredosis masiva de remedios homeopáticos en la que participaron más de 400 escépticos a lo largo de Inglaterra. En palabras de los organizadores, el objetivo de la campaña fue el de informar a la población acerca de la realidad de la homeopatía, de cómo no puede funcionar, y de por qué es importante que la población esté enterada.

Aquí ya hemos tratado el tema, y concordamos con los organizadores del reto 10:23 en que la homeopatía no va más allá del efecto placebo. Sin embargo, más que como sólo una nota informativa, lo que me llevó a escribir este post es más bien el analizar la naturaleza de tales eventos.

En primer lugar, independientemente de si estamos en contra o a favor de tales eventos, es importante tener presente que estos ‘suicidios’ masivos homeopáticos no demuestran que la homeopatía no sirve dado que carecen del rigor de un experimento científico o un ensayo clínico adecuado. Más que científicamente demostrar la inefectividad de la homeopatía, la idea detrás de estos eventos es el llamar la atención de la gente.

Ahora bien, con respecto a este punto, no estoy convencido de que un mensaje tan tajante y contundente sea necesariamente la mejor forma de combatir a la homeopatía o a otras clases de medicina alernativa o pseudociencia. En mi experiencia, mensajes al estilo Richard Dawkins (i.e., eres ateo o estúpido) no sólo no son efectivos, sino contraproducentes: cuando alguien es ridiculizado por sostener tal o cual idea o creencia, típicamente no cambia su manera de pensar, sino más bien se cierra y adopta una posición aún más difícil.

Las pseudociencias, en mi opinión, deben ser combatidas afablemente con información, no ridiculizando a sus adeptos. Sabemos muy bien lo resistente que son algunas ideas científicamente absurdas; después de todo, varias de ellas nos han acompañado desde los orígenes de la civilización. Es por ello que no sólo debemos llevar a cabo estudios científicos para demostrar su invalidez, es igualmente importante entender el por qué son tan populares. Me da por pensar que la clave para abrirle los ojos a la gente no está en la física, la química, o la biología, sino en la psicología y la sociología.

Y ustedes, ¿qué opinan?

Hekanibru

1 Nadie murió a causa de la sobredosis :).

Directo desde Pedazos de Carbono.
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