El Gran Diseño

Hace poco me aventé el nuevo libro de Hawking y Leonard Mlodinow: The Grand Design.

El libro aborda preguntas filosóficas antiquísimas, tales como: ¿por qué existe algo en lugar de nada? ¿por qué existimos? ¿por qué cierto conjunto de leyes gobiernan el universo y no otro? entre otras. En este sentido me gustó mucho ya que construye puentes entre la física y la filosofía.

En el primer capítulo, Hawking y Mlodinow describen de manera muy accesible y elegante la historia del progreso científico desde los griegos hasta la cosmología moderna. En particular, se hace hincapié en una observación que supuestamente hicieron primero los Jonios: que la naturaleza puede ser explicada por leyes (en lugar de por los caprichos de los dioses), lo que podría ser considerado como el inicio de la ciencia moderna.

El primer capítulo se presenta más o menos libre de embrollos y de manera progresista. Cuando llegamos al siglo 20, sin embargo, empieza el merequetengue. Por un lado se presenta la mecánica cuántica—que trata de explicar el comportamiento de las cosas a nivel atómico y sub-atómico—y por otro lado tenemos la teoría de la relatividad especial—que es nuestra mejor explicación de cómo se mueven los cuerpos a escalas de tamaño mayores. El problema es que mientras las teorías funcionan (más o menos) bien en sus respectivas escalas, éstas no son compatibles—si tratamos de aplicarlas cambiando las escalas, los resultados no tienen sentido.

Varios científicos de la talla de Einstein y Feynman han dedicado toda su vida al desarrollo de una teoría que unifique la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad especial—que pueda ser aplicada para predecir eventos a cualquier escala. Desafortunadamente, como Hawking y Mlodinow explican, la evidencia parece indicar que la idea de tener una sola teoría es demasiado ambiciosa; más bien, sugieren que tener una serie de teorías compatibles que expliquen las cosas a distintas escalas es más realista. Es así como introducen la llamada Teoría-M, como un conjunto de teorías diferentes pero “entrelazadas”, en el sentido de que en donde las teorías se traslapan sus predicciones coinciden.

La Teoría-M aún no está finalizada, aún faltan detalles por afinar. Sin embargo, entre las particularidades de la teoría, encontramos que se ha tenido que aumentar el número de dimensiones, de las tradicionales tres (largo, ancho, y alto) ¡a once! (la idea es que las dimensiones que no vemos están “dobladas”, tal como el ancho y el alto “desaparecen”, dejando solamente el largo, al ver un alambre a lo lejos). Sin embargo, la cosa que quizá ha causado más revuelo tiene que ver con la noción del Multiverso: la Teoría-M predice que no existe un sólo universo, sino que hay una infinidad de universos distintos; y aún más, de manera controversial, predice que estos universos surgen de manera aleatoria sin necesidad de causa alguna.

Como podrán imaginarse, esta última predicción no fue bien recibida por un sinnúmero de teístas alrededor del mundo, ya que confronta de manera directa con el argumento de la causa primera en favor de la existencia de Dios popularizado por Santo Tomás de Aquino. Creamos o no creamos en Dios, las consecuencias de estas predicciones son profundas. De todos los posibles universos, algunos deben tener las leyes naturales que permitan la vida; de esta manera, todas las preguntas sobre el origen de la vida pueden ser contestadas simplemente reconociendo el gran número de posibles universos.

Aunque el libro está plagado de chistes malísimos (e.g., “se ha observado que otros líquidos se comportan de manera similar, con excepción quizá del vino si has tomado demasiado” :Ñ), creo que en general vale la pena echarle un ojo.

Ahí luego nos cuentan qué opinan :).

Hekanibru

Directo desde Pedazos de Carbono.
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ron Krumpos dice:

    In “The Grand Design” Hawking says that we are somewhat like goldfish in a curved fishbowl. Our perceptions are limited and warped by the kind of lenses we see through, “the interpretive structure of our human brains.” Albert Einstein rejected this subjective approach, common to much of quantum mechanics, but did admit that our view of reality is distorted.

    Einstein’s Special Theory of Relativity has the surprising consequences that “the same event, when viewed from inertial systems in motion with respect to each other, will seem to occur at different times, bodies will measure out at different lengths, and clocks will run at different speeds.” Light does travel in a curve, due to the gravity of matter, thereby distorting views from each perspective in this Universe. Similarly, mystics’ experience in divine oneness, which might be considered the same “eternal” event, viewed from various historical, cultural and personal perspectives, have occurred with different frequencies, degrees of realization and durations. This might help to explain the diversity in the expressions or reports of that spiritual awareness. What is seen is the same; it is the “seeing” which differs.

    In some sciences, all existence is described as matter or energy. In some of mysticism, only consciousness exists. Dark matter is 25%, and dark energy about 70%, of the critical density of this Universe. Divine essence, also not visible, emanates and sustains universal matter (mass/energy: visible/dark) and cosmic consciousness (f(x) raised to its greatest power). During suprarational consciousness, and beyond, mystics share in that essence to varying extents. [quoted from http://www.suprarational.org on comparative mysticism]

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