Nirvana

Uno de los argumentos preferidos (y supuestamente más poderosos) de los que defienden el teísmo son las llamadas experiencias religiosas o místicas. Existe un sinnúmero de personas que aseguran haber vivido una experiencia sobrenatural que por alguna razón relacionan con Dios. Varias religiones han descrito esta clase de experiencias de manera distinta [1]:

  • Nulificación y absorbción con la luz infinita de Dios (Escuelas Chassídicas del Judaísmo).
  • Desprendimiento completo del mundo (Kaivalya en algunas escuelas del Hinduismo, incluyendo Sankhya y Yoga; Jhana en Budismo).
  • Liberación de los ciclos del Karma (Moksha en Jainismo e Hinduismo, Nirvana en Budismo).
  • Conexión profunda e intrínseca con el mundo (Satori en Budismo Mahayana, Te en Taoismo).
  • Comunión con Dios (Henosis en Neoplatonismo y Teosis en Cristianismo, Brahma-Prapti o Brahma-Nirvana en Hinduismo).
  • Conocimiento innato (Irfan y fitra en Islam).
  • Experiencia de nuestra verdadera naturaleza bendita (Samadhi o Svarupa-Avirbhava en Hinduismo).

Me parece bastante interesante como este fenómeno parece ser común a todas estas tan variadas posturas religiosas. Conozco a varias personas que han sido testigos de experiencias religiosas o las han experimentado de primera mano. La postura del segundo grupo suele ser particularmente rígida al respecto de la existencia de Dios: “A mí nadie me cuenta” – aseguran – “yo lo viví”. Hay varias cosas que pueden explicar esta clase de experiencias; sin embargo, el motivo de este post no es dar un recuento de ellas. El motivo de este post es más bien presentar una poderosa idea de la neuroanatomista Jill Bolte Taylor.

La doctora Taylor sufrió un accidente cerebrovascular y fue testigo de como las funciones de su cerebro — control de movimiento, el habla, consciencia de sí misma — una a una se fueron perdiendo. En lugar de tratar de explicar burdamente yo mismo su experiencia, los dejo con algunas de sus propias palabras:

I cannot longer define the boundaries of my body, I can’t define where I begin and where I end. All I could detect is this energy, energy.

I was immediately captivated by the magnificence of the energy around me.

I felt enormous and expansive, I felt at one with all the energy that was and it was beautiful there.

I felt a sense of peacefulness.

I felt euforia, euforia.

My spirit sore free like a great whale gliding through a sea of silent euforia, Nirvana, I found Nirvana.

Está claro que en este caso en específico, algo que dista mucho de ser divino causó la increíble experiencia de la doctora Taylor. Pero independientemente de eso, en este video, la doctora explica que esta clase de experiencias están gobernadas por el hemisferio derecho de nuestro cerebro. Más aún, coincidiendo con varias filosofías/religiones orientales, menciona que en teoría todos podemos “desconectarnos” temporalmente del mundo a través de nuestro hemisferio derecho y experimentar Nirvana.

La paz interior que esta experiencia provocó en la doctora Taylor la hizo imaginar un mundo lleno de gente “bella, pacífica, compasiva y cariñosa” que puede llegar a este paraíso en la Tierra con sólo desearlo.

Su emotiva plática me hizo concluir que entender a plenitud la naturaleza de las experiencias religiosas es de vital importancia no porque permitiría demostrar que cualquier explicación mística está simplemente mal, sino porque, como la doctora Taylor comenta, esta clase de experiencias bien empleadas pueden coadyuvar a un mundo mejor. En sus palabras:

I believe that the more time we spend choosing to run the deep inner peace circuitry of our right hemispheres, the more peace we will project into the world, and the more peaceful our planet will be.

Hekanibru

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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. juan antonio dice:

    Wow, definitivamente un video extremadamente interesante e impactante. El recuento de la doctora sobre su experiencia cuando sufrió el ataque cerebral es sorprendente. Como fanático que soy de la ciencia, y como ella misma lo comenta, me parece super valioso el que una persona como ella, que tiene los conocimientos relevantes y la inquietud de entender lo sucedido, haya vivido la experiencia de primera mano.

    Más allá de eso, sin embargo, no estoy aún muy seguro de que pensar sobre su forma de ver el evento (como algo bueno/deseable) y sobre las consecuencias que el entender estos viajes al “Nirvana” puedan tener en nosotros como humanidad.

    Imaginemos por ejemplo un caso extremo donde llegamos a construir una máquina que nos pueda mantener, indefinidamente y sin problemas, suspendidos en ese Nirvana. Donde todo es hermoso, donde somos felices, donde sólo hay paz, donde somos “uno” con todo, donde todo es perfecto. Y si nuestro fin último en este mundo, como hemos discutido en tantas ocasiones, es simplemente buscar la felicidad. ¿Por qué no olvidarnos de este mundo difícil, lleno de dolor e injusticias, y comprarnos un boleto al Nirvana sin retorno?

    Algo no me gusta, algo no me suena bien. Pero no puedo poner mi dedo exactamente en “qué”. Esta idea en mucho me recuerda a mi < HREF="http://navarroj.blogspot.com/2007/12/la-vida-de-mis-sueos.html" REL="nofollow">cuento<>, a vivir en los sueños, a escapar de la realidad. Pero, ¿Por qué no? ¿Qué tiene esta “realidad” que la hace tan valiosa?

  2. Valdo dice:

    hmmm siento que entre mas tiempo uno le dedique a buscar ese Nirvana, o cuanto mas tiempo pase una persona en ese estado. Se vuelve mas dificil y estresante el regresar a la realidad en la que vives.

    Creo que el cambio en este mundo se debe realizar desde un estado consciente tanta paz interior no va a ayudar a gente muriendo por la religion, el racismo, etc.

    El buscar ese Nirvana de manera indefinida como lo menciona Juan me suena como a un suicidio en vida. Estoy de acuerdo con el, algo no suena del todo bien o funcional.

  3. Hekanibru dice:

    En lo personal, no tengo ninguna objeción fundamental a pasarme toda mi vida en ese lugar (acuérdate de mi < HREF="http://hekanibru.blogspot.com/2006/08/la-transicin.html" REL="nofollow">hipercosmos<>), siempre y cuando no se deteriore mi salud física (la máquina en donde esté contectado efectivamente me mantenga saludable). Entre Zion y la Matrix, dado el bodrio que Zion es, me quedo conectadito y feliz.

  4. juan antonio dice:

    Precisamente la idea de Valdo fue lo primero que pensé. El mundo “real” de “afuera” no se soluciona con irnos a dar unos viajes. Pero si yo pudiera darme mi viaje eterno, y garantizarme la felicidad completa por el resto de la vida, ¿por qué no? ¿qué me importan los de “afuera”? (ojo, la premisa es que voy a tener felicidad completa, ni siquiera voy a “extrañar” o sentir ningún tipo de tristeza por quienes no vengan conmigo)

    Y pues no se por qué no, pero no, algo sigue sin sonarme bien. Quizá, en un sentido, es algo como perder mi “identidad”, el que mi futuro se determine por las buenas o malas acciones que tome yo hoy, el sentirme en control de mi vida.

    Es como la diferencia entre un juego de video, donde tienes que esquivar los obstáculos y salvar a la princesa, contra un juego donde tengas una sola pantalla que diga “You Win”.

    Ya se, bollocks, vas a decir :-P

  5. Hekanibru dice:

    Veo tu punto, como que ya no tendría “chiste” (whatever that is). Sin embargo, no creo que la doctora esta se haya referido a escaparnos de la realidad permanentemente. Creo que más bien su idea es tener la capacidad de hacerlo temporalmente para relajarnos y poder lidear mejor con el mundo real.

  6. juan antonio dice:

    Entonces hay que drogarnos y embriagarnos todos. Para escapar temporalmente de este mundo real, relajarnos y después regresar a enfrentarlo de nuevo.

    Problemas: 1. Las drogas y el alcohol deterioran nuestra salud. 2. Se puede dar una tendencia al “escapismo”, por ponerle un nombre a la idea que yo mencionaba arriba.

    Quizá, lo que la doctora propone investigar, es un mecanismo para escapar, para ir a Nirvana, sin tener el problema 1. ¿Pero que hay del problema 2? ¿Es 2 un problema?

    Otro punto interesante, yo no veo que las drogas y el alcohol (modulo sus problemas de salud) estén ayudando mucho a traer paz y armonía en este mundo.

  7. Hekanibru dice:

    *Obviamente* las drogas no son la manera de escapar. Me imagino más bien algo así como talleres de Yoga más científicos que te ayuden a lidear con el mundo real.

    En cuanto al escapismo, me pregunto cuántas personas podrían darse el lujo de hacerlo. Digo, primero hay que satisfacer las necesidades básicas. Y si hay personas que pueden hacerlo, entonces no le veo mayor problema. Como todo, cada quien.

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